Ir al contenido
_
_
_
_

Persán, el imperio de los detergentes, supera los 1.000 millones con ganas de más

La firma sevillana busca expandirse fuera de Europa tras comprar la empresa suiza Mibelle

Muy probablemente, los clientes que a diario se pasean entre los lineales de los supermercados dedicados al cuidado del hogar no saben que buena parte de los productos que allí se muestran se elaboran en Sevilla, en la fábrica de Persán, una multinacional cuya esencia familiar es irrenunciable. Ahí radica buena parte del éxito de esta compañía —además de en una “pizca de suerte”, como reconoce Concha Yoldi, su presidenta y nieta del fundador—, que ha superado la barrera de los 1.000 millones de euros en facturación, un hito que para la empresa nunca ha supuesto un fin en sí mismo, sino la consecuencia de expandir y adaptar su negocio en las sucesivas adquisiciones de otras sociedades que, en su afán de internacionalización, les han llevado a dar el salto a Estados Unidos y a América Latina de la mano de a la reciente adquisición de la suiza Mibelle, especializada en cuidado personal. Persán, como incide su consejero delegado, Antonio Somé, “se ha hecho mayor de edad en las capacidades de expandir su modelo”.

El ejecutivo destaca tres pilares de su gestión: la digitalización, un proceso asentado en la empresa; la sostenibilidad medioambiental, una obsesión que acompaña cada uno de los pasos que ha ido dando la multinacional desde su fundación, en 1940, y la estabilidad financiera —alcanzada en los años noventa—.

Esos mimbres han permitido en los últimos años consolidar su expansión en Europa, primero en Polonia y Francia, con la adquisición y gestión de sendas plantas de producción, y a principios de 2025 con la compra del citado grupo Mibelle —con laboratorios y factorías en Francia, Reino Unido, Suiza y EE UU, el punto estratégico para expandirse en ese país y dar el salto a América Latina—. Un crecimiento que no solo es internacional, sino que también implica una deliberada búsqueda de la diversificación del negocio, ampliando la gama de productos del cuidado del hogar al cuidado personal. El objetivo a corto plazo pasa por “mantener la esencia que es lo que confiere valor, nuestra manera de hacer las cosas, y trasladarla a la forma de operar en cada uno de los países donde tenemos presencia”, indica el consejero delegado. Tras la adquisición de Mibelle, Persán cuenta con ocho centros de producción, donde emplea a 3.400 personas y tiene presencia en 50 países.

Persán tiene otra premisa que es irrevocable: la prioridad de los procesos de innovación, una vocación que está en el ADN de la empresa desde sus inicios. La compañía lanzó en 1960 la primera pastilla de jabón que flotaba en el agua, Flota. “Entonces prácticamente solo existía el lavado a mano y eso permitió que las mujeres, que eran las que hacían la colada, no tuvieran que meter la mano dentro del agua rebuscando la pastilla de jabón”, explica. Dos décadas después comercializó el primer detergente concentrado en tabletas para lavadoras, Puntomatic. También ha sido pionera en utilizar el PET —plástico reciclado— en sus envases. “Todo esto ha supuesto un ahorro en el transporte y, por lo tanto, en la huella de carbono, en el número de lavados, que se traduce en el impacto medioambiental, pero también en la economía doméstica”, abunda la presidenta de la compañía.

El valor de la innovación se evidencia en los seis laboratorios que Persán tiene distribuidos por toda Europa, de los que el de Sevilla, que se dedica sobre todo a productos para el cuidado de la ropa y la vajilla, es el más puntero. En el cuartel general de la empresa decenas de químicos, divididos en equipos de desarrollo, análisis e innovación, trabajan en la formulación de productos a medio y largo plazo para buscar materias primas sostenibles e introducir novedades en el mercado.

Producción frente a ‘marketing’

Cada año en la fábrica de Sevilla se elaboran en torno a 700 u 800 productos, de los que 60 son solamente de innovación, otro elemento que diferencia a Persán de otros de sus competidores. Mientras el resto se ha volcado más en el marketing, la multinacional sevillana sigue siendo una empresa básicamente productora, lo que le ha permitido desarrollar y afianzar sus tres grandes áreas de negocio: las marcas propias, las que trabajan con otros fabricantes punteros del sector y las de distribuidor (donde Mercadona ha jugado un papel importante en su desarrollo). “Hemos sabido conferir a lo que anteriormente se llamaba marca blanca y que se asociaba con una maca de baja calidad, de todos los atributos de las grandes marcas, pero a un precio inferior. Esa ha sido una ecuación perfecta que nos ha permitido todo el desarrollo: nuestros partners y clientes se han acercado a nosotros porque somos los únicos que podemos ofrecerles eso”, incide Somé.

La inmensa sala en la que trabajan, acompañada de una luz natural diáfana, es una mezcla de lineales de supermercados y mesas al más puro CSI donde los investigadores estudian y analizan productos ya elaborados y desarrollan sus propias combinaciones, sin perder de vista variables tan dispares, pero tan esenciales, como la seguridad, la calidad o la legislación y la dosificación que varía en cada uno de los 50 países en los que Persán está presente. La dureza y la temperatura del agua, la velocidad de las revoluciones de las lavadoras, los tipos de tejidos o la calidad de la vajilla se tienen en cuenta en las pruebas que se realizan para testar sus detergentes y lavavajillas. El cuidado es tan minucioso que hasta se elaboran los tipos de manchas para comprobar el grado de eficacia de los lavados.

Aunque aún se está trabajando en la integración de Mibelle, la empresa sevillana tiene claro que su objetivo es expandirse en América. La estrategia en EE UU pasa por extender los lazos desde su fábrica en Nashville a través de las cadenas locales de supermercados. En Latinoamérica, las prioridades están en México -con la mayor población hispanohablante del mundo- y Colombia -puerta de entrada a Venezuela y Perú-, de nuevo, de la mano de los socios, cuya sinergia ha sido clave en su consolidación.

Pero en Persán no hay prisa. Saben que su principal amenaza es “atragantarse”. “No ser capaces de digerir el crecimiento”, reconoce su consejero delegado. Eso y perder ese instinto que les ha permitido anticiparse a las demandas de los clientes. Por eso han desarrollado observatorios del consumidor, cuentan con sus laboratorios de I+D+i y han invertido en vigilancia tecnológica. En ese empeño, la empresa sevillana tiene otra baza que también corre por su ADN. Tiene los pies en la tierra, tan clavados como las raíces de los olivos que escoltan la entrada de su fábrica sevillana y que crecen en el mismo suelo donde su fundador tenía su casa y donde empezó a formular y a innovar con su aceite para hacer jabón. Esos olivos son un recuerdo permanente de los orígenes de lo que ahora es una gran multinacional de productos del hogar y el cuidado personal y guardan la semilla, esa esencia de empresa familiar en la que reside su éxito y que está inoculando en su expansión.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_