HBX Group, el propietario de Hotelbeds, quiere pasar página
El grupo tecnológico que da servicios al turismo se recupera en Bolsa tras protagonizar una de las grandes salidas al mercado en 2025


Cada 1 de enero Nicolas Huss pide un deseo: “Que este sea un año normal”. Sin embargo, el consejero delegado de HBX Group, el mayor banco de camas del mundo, no tuvo suerte en 2025 y cruza los dedos para que 2026 no sea un trasunto del anterior. La compañía que dirige protagonizó la mayor salida a Bolsa del continente el 13 de febrero, con una valoración de 2.716 millones, pero descendió al infierno financiero y a finales de noviembre marcó un mínimo que redujo su capitalización hasta los 1.384 millones. Ahora, el propietario de marcas como Hotelbeds, The Luxurist, Bedsonline y Roiback, ha recuperado posiciones y ronda los 2.100 millones. El viernes se benefició de una importante alza del 6,7% tras anunciar una recompra de acciones por valor de 100 millones de euros.
Los inversores penalizaron en 2025 que la compañía de servicios tecnológicos para la industria del turismo perdiese 70 millones de euros en su ejercicio fiscal (que terminó el pasado 30 de septiembre), triplicando los números rojos. La empresa lo explica por los costes de la salida a Bolsa y porque la inestabilidad geopolítica ha atacado sus mercados más importantes, como el estadounidense. “Ha sido un año de transición con muchas cosas que no preveíamos antes de la salida a Bolsa, pero con fundamentales muy fuertes respecto a nuestro posicionamiento como compañía y con buenas proyecciones a futuro”, resume Huss por videoconferencia. Cambió, dice, el perfil de los trayectos. “Nosotros estamos especializados en viajes de larga distancia, donde la gente suele reservar mucho antes. Todo el tema geopolítico nos ha impactado. Quizá hubiéramos podido manejar mejor los ingresos en este entorno volátil. Intentamos proteger el margen y los resultados que habíamos prometido. Hemos fallado en unos 10 millones sobre unos ingresos de más de 700. La desviación es pequeña, pero la reacción fue importante. Saber si fue excesiva o no… lo que pienso es que hemos decepcionado al mercado, que ha reaccionado de manera muy fuerte”, valora. Las caídas que ha sufrido también contrastan con la opinión de un gran número de analistas, que creen que la empresa está infravalorada. Los ingresos en su último año fiscal, de 720 millones, crecieron un 5% y el resultado de explotación ascendió a 431 millones, un 10% más.
El modelo de negocio de HBX consiste en comprar camas de hoteles (cuenta con una cartera de 250.000 en todo el mundo) y revenderlas a sus clientes, que son unas 50.000 agencias de viajes, 3.500 turoperadores y 1.000 aerolíneas, a cambio de una comisión. “Somos una empresa de tecnología. Simplificamos el mundo del viaje, que es muy complejo y fragmentado. La idea es ofrecer un conjunto de productos interconectados, de soluciones tecnológicas, de servicios”, profundiza el ejecutivo. Adquieren, además de camas de hoteles, todo tipo de actividades, como tours de visitas a ciudades, a parques temáticos, conciertos, eventos o traslados. “En el turismo la tendencia es muy positiva a largo plazo, pero puede ser bastante volátil en el corto plazo. Si hay eventos meteorológicos, guerras… nos afecta. Lo que pasó [en 2025] es que hubo más viajes de última hora, intrarregionales…”. El directivo reconoce, de todas formas, que no lo han hecho del todo bien. Y cree que es el momento de mirar hacia adelante. “A medio y largo plazo vemos que el mundo del viaje se va moviendo hacia el este, a Oriente Próximo y Asia. Sabemos que habrá más viajeros porque el porcentaje de personas que tiene un pasaporte en India y China es ahora bajo”.

Nacida a principios de este siglo en Palma de Mallorca como parte de Viajes Barceló, la compañía pasó por las manos de First Choice y Tui hasta terminar en manos del fondo Cinven y el Canada Pension Plan Investment Board en 2016. Ambos siguen siendo accionistas mayoritarios de HBX Group junto a otros fondos (EQT, Fidelity). Y, según el consejero delegado, comparten su apoyo a la estrategia de la compañía, a la que respaldaron con fuertes inversiones durante la pandemia.
El ejecutivo ve puntos muy fuertes en los cimientos del grupo por su posición en el mercado: “Somos un operador B2B, no competimos con los hoteles, que son nuestros proveedores. Tampoco con los que venden los productos al consumidor final. Esto nos permite construir alianzas fuertes, que era uno de los objetivos de la salida a Bolsa”. Otro ha sido reducir el endeudamiento tras captar 725 millones en el mercado, y eso les deja las manos más libres para invertir. “Creemos que hay posibilidades de hacer alianzas estratégicas inteligentes donde lograr muy buenos resultados sin excesiva inversión”.
Han puesto su mirada en Asia, donde están haciendo un gran esfuerzo, y han reorganizado internamente la compañía tras anunciar la salida de la presidencia de Richard Solomons, movimiento que se consumará el próximo 12 de febrero en su asamblea general. “Richard nos ha ayudado muchísimo. Nos ha guiado y apoyado en los peores momentos”. Su lugar lo ocupará James Bilefield, que ha desempeñado cargos ejecutivos vinculados a la tecnología y la transformación empresarial en diversos sectores. “Tiene un perfil muy tecnológico. Es un relevo en el sentido positivo, la evolución continúa”.
La omnipresente IA
Esa evolución tiene mucho que ver con la IA. Sus clientes, dice, los eligen por cuatro variables: tecnología, datos, productos “y obviamente un modelo con escala global manejado por personas con experiencia”. Sin embargo, ve que en el turismo hay mucho por hacer. “La gente viaja muchísimo, pero cuando ves el nivel de satisfacción… dos tercios dicen que las cosas podrían mejorar”. La IA les ha ayudado a avanzar en productividad, por ejemplo traduciendo todos los folletos de viajes a varios idiomas, o haciendo que la información comercial sea más predictiva, o profundizando en la personalización en los viajes de gama alta. El año pasado compraron una compañía que les permite conectar directamente con los hoteles para que a una persona no le pidan varias veces los mismos datos que ya tienen. Y eso, que parece simple, ahorra miles de horas en trámites de check-in.
¿Desplazará la tecnología a las personas? El ejecutivo cree que no. La plantilla del grupo, formada por cerca de 3.500 trabajadores, no ha sufrido grandes cambios en los últimos años. “La IA está aquí para apoyar al humano”, valora, porque por el momento solo aprende en situaciones estandarizadas: “Lo que queda para los humanos es cada vez más complicado y con más valor”. Enmendar un error en una reserva, por ahora, suele ser una misión para personas de carne y hueso.
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