Los cómics tienen superpoderes para vender cada vez más
El mercado mundial de historias gráficas facturó más de 15.200 millones de euros en 2025. El sector espera doblar su tamaño en los próximos cinco años

Para alguien externo al sector del cómic, ya sea como editor o como consumidor, es fácil subestimar a productos que asociamos a los humildes ejemplares con grapa que poblaban los quioscos. Pero lo cierto es que en 2025 el mercado mundial del cómic ha alcanzado un tamaño de unos 15 215 millones de euros, según estimaciones de la consultora Gran View Research. Impulsados sobre todo por la producción y el consumo asiáticos, que hacen pensar a los analistas que este mercado podría crecer por encima de los 25 500 millones de euros en 2030.
La pandemia de 2020 fue la que dio el pistoletazo de salida al crecimiento sostenido del sector. “La covid cambió los hábitos de la gente”, explica Alejandro Martínez, director editorial de Panini Comics España; “y al no poder salir a la calle, promocionó aquellos que son más íntimos y solitarios, como leer”. Desde el confinamiento, el mercado mundial de tebeos ha crecido a un ritmo más o menos constante del 6,6% anual a nivel mundial y de un 8% en España, ajustándose ahora a unas proyecciones de crecimiento anual del 5,5% hasta 2030.
No son malas cifras para un sector que a mediados de los años 90 experimentó una de las más grandes crisis de su historia, en la que se dieron la mano la especulación, errores creativos y de distribución y falta de sincronía con otros medios, como el cine. Si la película de Batman de 1989, dirigida por Tim Burton, sacó temporalmente del estancamiento a personajes e historias que eran considerados como demasiado infantiles, el exceso de personajes oscuros, tramas truculentas y la publicación de ejemplares cuyo único objetivo era que los fans especularan con ellos, llevaron a una quiebra del sector. Si la caída de Lehman Brothers empezó el efecto dominó de la crisis financiera, en el caso de los cómics fue la quiebra de Marvel Comics, la editorial de Spider-Man, Los Cuatro Fantásticos o el Capitán América. La crisis de la llamada “casa de las ideas” fue tan fuerte que arrastró consigo a otras editoriales, aniquilando a una buena parte de las independientes de aquella época y afectando al sector a nivel mundial. Hoy parece difícil de creer, pero las acciones de una todavía renqueante Marvel llegaron a cotizar por debajo del dólar en 2001. Nada que ver con los más de 54 dólares que se ofrecían por acción de la compañía antes de que Disney la comprase por 4.000 millones de dolares en 2009, tras arrasar en las taquillas con sus propias producciones cinematográficas.
Hoy en día la eterna competidora de Marvel, DC (Detective Comics) es una parte no pequeña de la pugna por Warner entre Netflix y Paramount, ya que la productora es dueña de la editorial (y de todos sus personajes, como Superman, Batman o Wonder Woman) desde 1969 y cuenta entre sus activos más valiosos no sólo a los tebeos, sino las películas y series basadas en los mismos, desde la Superman de Richard Donner (1978) a series de moda, como El Pacificador.
Pero la mayor cuota del mercado de los cómics no tiene tanto que ver con superhéroes y universos cinematográficos relacionados, sino que proviene, sobre todo, del cómic oriental, al que se suele englobar dentro del término japonés de manga y que supone el 56% del mercado mundial. Shueisha es la editorial japonesa que controla un tercio de ese mercado. Y hay mangas prácticamente sobre cualquier tema y género que se pueda pensar.
España no es ajena a este mercado, en el que representa el 2,61%, con un valor estimado de unos 390 millones de euros, aunque todas las editoriales contactadas declinan ofrecer sus cifras. Sin embargo, la industria nacional exporta más dibujantes que historias. “En España hay muchísimo talento que trabaja fuera, pero que tributamos aquí”, afirma David López, dibujante aragonés que ha trabajado para DC, Marvel y Star Wars. Y no es el único caso; cada vez más dibujantes españoles trabajan para editoriales estadounidenses, francesas e incluso japonesas, llegando su trabajo de rebote a España, con la publicación directa por editoriales en nuestro país siendo prácticamente anecdótica, salvo en caso de autores muy reconocidos, como Paco Roca.
El mercado español replica a pequeña escala las tendencias globales, con un predominio del cómic oriental, seguido del más tradicional de superhéroes estadounidenses y con los autores patrios no superando el 10% de las ventas, pese a que en los últimos años, en el mercado local se están publicando más cómics que nunca.
Tebeos electrónicos
Otra de las características diferenciales del mercado español de cómics, que supone un 8% de todas las publicaciones, es un consumo por encima de la media de cómics digitales. Aunque las grandes editoriales nacionales (Panini Comics, Norma Editorial y Planeta, por número de lanzamientos anuales) todavía se adentran con cuidado en los tebeos electrónicos, siendo un terreno para que muchos autores se relacionen directamente con su público. “Hay gente que empieza publicando en internet, que se promociona y financia a través de las redes y que, finalmente se autopublica”, explica David López. “Y en algunos casos obtienen más beneficios que si lo hicieran a través de una editorial convencional”.
Las editoriales, mientras, se están concentrando en dignificar el papel. “Queremos que el cómic sea un producto cultural más y hemos pasado del formato grapas o de revistas a tomos con novelas gráficas, donde cuidamos más el color o el papel”, afirma Laureano Domínguez, socio y editor de Astiberri. “Y la verdad es que preferimos ir despacio, e incluso parar, para seguir funcionando de manera sostenible”.
Alejandro Martínez lo describe con más entusiasmo: “Digan lo que digan los agoreros, los cómics son un producto cultural de primer orden y merecen ser editados como tales”. Y en España, salvando la primacía del manga, los consumidores demandan tomos de tapa dura de superhéroes de Marvel y DC. Y mientras que las editoriales más pequeñas, como Astiberri, han pasado de las tiendas especializadas a las librerías; Panini y Planeta no tienen reparos en ofrecer sus productos también en las grandes superficies. “Estamos tan convencidos de la fortaleza de los cómics que creemos que se pueden vender en cualquier punto”, asevera Martínez.
Y en lo que coinciden tanto autores como editores españoles, es en que las administraciones públicas sí están apoyando al sector. El Premio Nacional del Cómic y las ayudas del Ministerio de Cultura no solo han dado una visibilidad muy necesaria a los autores españoles, sino que gracias a ellas y otras ayudas autonómicas, hay gente que ya puede dedicarse a esto. Además, las editoriales se benefician de que los tebeos tienen un tipo de IVA reducido, del 4% y de que ahora existen ayudas públicas a la edición.
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