Europa necesita un nuevo ‘whatever it takes’ para la integración financiera
Los expertos invitados a Foro Futuro destacaron la canalización del ahorro hacia empresas de la Unión Europea y la simplificación reguladora y supervisora como puntos clave de la reforma. La fragmentación de mercados imposibilita ser competitivos frente a Estados Unidos y China

Lo que hace unos años era simplemente una cuestión de optimización de recursos es ahora una necesidad crítica. La Unión Europea vuelve a encontrarse ante la encrucijada: avanzar en la integración financiera y tener un papel fuerte en la reconfiguración del orden mundial en bloques o resignarse a seguir fragmentada en 27 mercados pequeños, limitados y vulnerables. En la mesa redonda reunida en el marco de Foro Futuro, el observatorio de tendencias económicas impulsado por Cinco Días y el Banco Santander, el mensaje de los expertos fue inequívoco: Europa necesita un nuevo whatever it takes, dejar claro que, como aseguró el expresidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, para frenar la crisis de deuda soberana en 2012, hará todo lo necesario para profundizar en la integración financiera europea.
La Unión Europea tiene el ahorro y las oportunidades de inversión, pero no están siendo capaz de vincular las dos cosasJuan del Alcázar, responsable de Public Policy y Advocy del Banco Santander
Europa padece una fuga de ahorros de 300.000 millones de euros al año que, como alertó el informe Letta, terminan invertidos en Estados Unidos; una importante pérdida en un momento en el que, según cálculos del Banco Central Europeo, se requieren 1,2 billones de euros anuales para avanzar en sectores como seguridad, defensa o energía. Juan del Alcázar, responsable de Public Policy en Banco Santander, subrayó que los Veintisiete “tienen el ahorro y las oportunidades de inversión, pero no están siendo capaces de vincular las dos cosas” y añadió: “Es una pérdida de competitividad y de crecimiento brutal para Europa”.
Parte de ese problema radica en la fragmentación del mercado de capitales, que se erige como uno de los grandes talones de Aquiles que frena la competitividad. “Nuestras empresas no son grandes comparadas con las compañías internacionales”, apunta del Alcázar, que ilustra el problema con un ejemplo claro: “Antes de la crisis financiera de 2008 el Banco Santander y JP Morgan [mayor banco de EE UU] competían de tú a tú en capitalización y ahora JP Morgan equivale a los 10 primeros bancos europeos”.
Jorge Ferrer, socio de finReg360, firma que se dedica al asesoramiento regulatorio en el sector financiero, apunta a que es muy difícil que un gran banco gane escalabilidad y pueda tener una institución financiera que opere a la vez en 27 mercados distintos. Juan del Alcázar añade: “Nosotros somos un banco que tiene varios bancos en Europa, lo que nos falta es ser un banco europeo”. Y concluye: “Tenemos que garantizar que las empresas europeas puedan competir fuera del continente”.
Transformar el ahorro en inversión a largo plazo
El sistema de financiación europeo renquea a la hora de transformar el ahorro en inversiones a largo plazo. Judith Arnal, investigadora del Real Instituto Elcano, apunta a que, para revertir la tendencia, no solo es necesaria la integración, sino también el desarrollo del sistema financiero, una pieza del puzle que recae en los estados nacionales.
Comparativamente con Estados Unidos el sistema financiero de los estados europeos hace aguas. En la Unión Europea el 70% de la riqueza de los hogares se destina al sector inmobiliario, frente a un 30% que es de naturaleza financiera, apuntó Arnal. Y de esa riqueza financiera, añadió, el 30% está en depósitos bancarios, frente al 10% en Estados Unidos.
Estas cifras reflejan una escasa cultura inversionista en Europa. Para incentivar la movilización del ahorro minorista, Arnal dio dos claves: profundizar la educación financiera y ofrecer instrumentos de ahorro minorista sencillos, además de incentivos fiscales. Incidió en la necesidad de que los estados miembros cuenten con una cuenta de ahorro e inversiones.
Junto al impulso del ahorro minorista, la otra pata imprescindible para el desarrollo del mercado de capitales es contar con inversores institucionales fuertes. Arnal apunta a los fondos de pensiones y ocupacionales. Desarrollarlos, señala, permite impulsar los mercados de capitales y reducir la presión de las cuentas públicas en un momento en el que la deuda pública de los cuatro grandes estados de la UE (Alemania, Francia, Italia y España) supera el 100% del PIB. “Esta es una tarea de los estados miembros, donde las instituciones europeas tienen muy poco margen”, razonó. Y concluyó: “Tanto la integración europea como el desarrollo de los sistemas financieros a nivel nacional son fundamentales para el futuro de la Unión”.
Este diagnóstico coincide con las conclusiones del informe Draghi, que reconoce que en torno al 80% de las nuevas necesidades de financiación para avanzar en la autonomía estratégica deberán cubrirse con aportaciones del sector privado. Juan del Alcázar, del Banco Santander, señala, en la misma línea, que “el margen fiscal existente en la mayoría de los países es muy limitado”. Para abordar esta problemática, la Comisión Europea lanzó en 2025 la Unión de Ahorros e Inversiones (SIU) con el objetivo de canalizar las inversiones productivas hacia dentro de las fronteras europeas. Para que la iniciativa funcione, dice Del Alcázar, “se requieren mercados de capitales más profundos e integrados”.
Lo que tiene que hacer que el inversor deje su dinero en la Unión Europea es que la rentabilidad de las empresas europeas sea mayor que las de EE UUJudith Arnal, investigadora del Real Instituto Elcano
No obstante, Arnal fue crítica con la propuesta Finance Europe dentro del marco de la SIU. Bajo esta iniciativa, se establecen requisitos de inversión que buscan que hasta un 70% de los recursos se destinen a activos europeos. “Lo que tiene que hacer que el inversor quiera dejar su dinero en la Unión Europea es que la rentabilidad de invertir en una empresa europea sea mayor que en una de EE UU. Para retener ese ahorro necesitamos una economía en general más competitiva”, apuntó.
Simplificación regulatoria y supervisora
El desarrollo del mercado de capitales lleva tiempo. Por eso los contertulios coinciden en que es muy importante una simplificación regulatoria y supervisora en el corto plazo. Del Alcázar aseguró que los cambios “tanto en el marco regulador como supervisor tendrán un impacto mucho más inmediato de lo que pueda tener el desarrollo de los mercados de capitales”.
La rigidez y complejidad normativa de la Unión Europea deriva de su fragmentación. Arnal alertó de la pérdida de competitividad que comporta que “a excepción del mecanismo único de supervisión, que controla a las entidades más significativas, en el resto de los casos haya 27 autoridades nacionales competentes encargadas de implementar las normativas”.
Los localismos son los que hacen extremadamente difícil tener un mercado únicoJorge Ferrer, socio fundador de finReg360
Ferrer, socio de finReg360, afirmó que el entramado regulatorio es inmanejable. “Nosotros nos dedicamos a la regulación financiera y no somos capaces de seguir todas las normas”, reconoció. El gran problema de la complejidad normativa europea, dice Ferrer, es la fragmentación y los localismos. “Los localismos son los que hacen extremadamente difícil tener un mercado único”, apuntó.
“¿Cómo vas a tener un mercado único si cuando alguien quiere operar en otro país de la Unión tiene que cumplir con un montón de normas locales?”, se preguntó Ferrer. En el fondo, señaló, hay 27 mercados distintos, lo que dificulta que las empresas ganen escalabilidad y puedan competir con las chinas y las estadounidenses.
Arnal introdujo la idea de que la simplificación financiera debe ir de la mano de una reforma de la gobernanza. Defendió una mayor centralización de poderes en la Unión Europea, que ponga fin a las heterogeneidades y que posibilite también una flexibilización de las normativas. “Hay que simplificar en el corto plazo para hacer mucho más predecibles las decisiones supervisoras, pero en el medio plazo debemos repensar la gobernanza”, concluyó la investigadora del Instituto Elcano.
El acto terminó con un toque de optimismo. El contexto de tensión geopolítica está arrinconando a los Veintisiete y la Unión Europea solo avanza, coincidieron los expertos, a golpe de crisis.
La fragmentación de mercados en la Unión Europea: la gran piedra en el zapato
Los expertos coincidieron en el diagnóstico: hay que avanzar hacia una integración financiera en Europa y si no los Veintisiete seguirán sentados en la mesa de los menores de edad en el nuevo marco geopolítico estructurado en bloques. En este contexto, los contertulios subrayaron que Europa debe creerse que puede jugar un papel relevante en el mundo. Un ímpetu, concluyeron, que tiene que verse reflejado en una gobernanza que tenga un avance legislativo importante este año 2026.
La fragmentación implica que sectores clave como los bancos estén en desventaja competitiva respecto a terceros actores. En este orden de cosas, Juan del Alcázar, responsable de Public Policy en el Banco Santander, consideró vital unificar los reglamentos: “La diferencia de normativas en cada país hace que Europa tenga una capacidad de generar sinergias a nivel global muy limitadas”. Y añadió: “Se puede cambiar la regulación de fusiones, pero mientras los mercados no estén integrados no va a funcionar”.
Para Jorge Ferrer, socio fundador de finReg360, firma que se dedica al asesoramiento regulatorio en el sector financiero, incidió en la necesidad de que las empresas europeas ganen escalabilidad, de lo contrario, señaló, no van a ser competitivas y su capacidad de inversión va a ser reducida. “Necesitamos conseguir una Europa fuerte, de empresas de tamaño suficiente para competir, si no lo logramos la realidad es que demográficamente no vamos a poder y nuestras empresas van a estar fragmentadas”, razonó.
Las trabas a la escalabilidad de las empresas reducen la capacidad inversora. ¿Qué implicaciones tiene eso para la competitividad europea? “Cuando una start-up tiene que pasar a una scale-up la línea normativa de nivel tres choca con la realidad económica y todas esas empresas acaban deslocalizadas en Estados Unidos”, responde Judith Arnal, investigadora del Real Instituto Elcano. La Unión Europea sufre una situación de selección adversa. “Nos quedamos dentro de lo innovador con lo de menor calidad porque EE UU tiene un sistema de financiación alternativo mucho más desarrollado para escoger empresas y atraerlas”.
La fuga de capital europeo a Estados Unidos
La Unión Europea no está consiguiendo retener sus mayores activos dentro de sus fronteras. El informe Letta alertó de que cada año unos 300.000 millones de euros de ahorro europeo acaban invertidos en Estados Unidos. En un momento en el que, según estimó el expresidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, en su informe, se necesitan entre 750.000 y 800.000 millones de euros adicionales en inversiones anuales para avanzar en los objetivos estratégicos de la Unión Europea. Una pérdida de ahorro que los expertos en Foro Futuro achacaron al bajo atractivo de las empresas europeas por las dificultades de escalabilidad de las compañías. Abogaron por un desarrollo de los mercados de capitales, la estimulación de la cultura inversora en Europa y una simplificación reguladora y supervisora que levante trabas. Juan del Alcázar, del Banco Santander, aseguró: “Estamos en un momento muy relevante histórica y geopolíticamente, hay avances claros hacia donde se quiere ir; lo que hace falta es que nos pongamos todos a trabajar en esa dirección”.
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