La banca negocia con el ICO para participar en la gestión del fondo soberano del Gobierno
El Estado espera inyectar en la economía hasta 120.000 millones en vivienda, energía e impulso de ‘startups’


La banca participará en la nueva gran herramienta de inversión del Gobierno. El sector se encuentra actualmente en plenas conversaciones con el Instituto de Crédito Oficial (ICO) para participar en la gestión del nuevo fondo soberano España Crece, que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció el pasado mes de enero y que estará dotado con 120.000 millones, según indican fuentes financieras. La idea es que sean los bancos los que contacten directamente con los potenciales beneficiarios de los fondos y lo canalicen a través de préstamos, avales u otras vías.
La unión entre el ICO y el sector financiero se ha mostrado en los últimos tiempos como una de las fórmulas preferidas del Ejecutivo para incentivar la economía. Ya lo probó durante la covid-19, cuando lanzó líneas de avales por un importe total de 140.000 millones. De esta forma, incentivó al sector a prestar dinero para paliar los efectos de la pandemia, con un blindaje público sobre el 20% del dinero prestado en caso de que no se pagasen los créditos. La solución se imitó como vía de contención ante otros eventos como la guerra en Ucrania, la dana en Valencia o la crisis de acceso a la vivienda. Esta forma de recurrir al organismo público se suman a las tradicionales líneas de crédito, en las que la banca canaliza el dinero público del ICO a través de préstamos a empresas.
La fórmula ofrece incentivos para las dos partes. Por el lado del ICO, aliarse con la banca les permite canalizar de manera más rápida y efectiva todo el montante que debe alcanzar a la economía. Para el sector financiero, es una oportunidad de expandir su negocio, dado que les permite cobrar un interés por esos préstamos, si bien habitualmente está topado, pero sin apenas riesgo para ellos al estar protegido un eventual impago por el órgano público.
Las partes han explorado en los últimos años nuevas fórmulas de colaboración, toda vez que las tradicionales líneas de financiación han sido abandonadas progresivamente por las entidades. Así lo demuestran los datos del pasado ejercicio, en el que el importe total concedido cayó hasta un 40%. En fases de expansión económica, como la actual, es más rentable para muchas entidades ofrecer otros productos, en los que pueden proponer precios más interesantes. Y el ICO intenta abrirse a una financiación de mayor asunción de riesgo, con coinversiones con los bancos y fondos. El fondo España Crece encaja como un guante en esta estrategia.
Las conversaciones entre el ICO y la banca —si bien las partes mantienen un diálogo permanente por el resto de iniciativas que comparten, según indican fuentes conocedoras— son aún incipientes e involucran tanto a las entidades concretas como a las dos patronales, la Asociación Española de Banca (AEB) y Ceca, que agrupa a las antiguas cajas de ahorros. Falta por concretar en qué proyectos podrían participar, así como las cuantías y fórmulas. El calendario pasa por que todo esté listo en los próximos meses.
Sánchez anunció la creación de este vehículo en enero de este año. Contará con una inyección de capital de 13.300 millones de euros, de los cuales 10.500 millones procederán de préstamos del Plan de Recuperación europeo y 2.800 millones de transferencias públicas. Además, el ICO tendrá la capacidad de aportar 60.000 millones más, amén de abrirse a la coinversión con el sector privado, para movilizar un total de 120.000 millones.
El vehículo prevé ofrecer un amplio abanico de productos, desde préstamos y avales hasta inyecciones en capital. La idea es incentivar con el fondo público a los bancos para financiar allí dónde no suelen llegar, como en determinadas start-ups. Por ejemplo, se han identificado sectores específicos, como biotech, foodtech, economía de los cuidados o inversiones verdes.
Pero uno de los lugares que se ha fijado como objetivo claro es la construcción de vivienda asequible. La idea es movilizar por este lado hasta 23.000 millones, con los que construir unas 15.000 viviendas al año. Igualmente, aquí el ICO actuará como coinversor, incentivará el crédito y también contempla la participación en capital para fomentar vehículos de promoción inmobiliaria, con financiaciones estables y a largo plazo, de entre 35 y 40 años. La vivienda social será, por tanto, uno de los pilares del fondo, junto a la transición ecológica y el fomento de la actividad empresarial.
El sector bancario exhibió buena sintonía con el ICO la semana pasada. El presidente de esta institución pública, Manuel Illueca, participó en una mesa redonda de un foro sobre banca organizado por Deloitte con las dos patronales del sector. Intervino Alejandra Kindelán, presidenta de la AEB, y Antonio Romero, director general de Ceca. Las partes coincidieron en señalar que el ICO no está para competir con el sector financiero, sino para complementarlo, de modo que el sector pueda llegar a lo que Illueca ha calificado como “fallos de mercado”.
Tanto la patronal como el ICO han presumido de la eficacia de sus acuerdos, aquello que habitualmente se conoce como colaboración público-privada, para absorber impactos negativos en la economía, pero también quieren abordar nuevos nichos del mercado cuando la economía crece. “El camino es que cuando las cosas vienen mal dadas, un banco público promocional protege al sector financiero. Cuando las cosas van bien, el ICO tiene también un papel abriendo mercados nuevos que serán una oportunidad de negocio en el futuro”, ha indicado el directivo. Este será el papel del fondo soberano, que busca imitar soluciones que ya operan en otros países como Reino Unido o Irlanda, así como también lo barajan Estados Unidos o Alemania. Los más populares, aunque con un diseño bien distinto del planteado en España y que participan en empresas de todo el mundo, son el fondo de Noruega, Singapur o los de varios países de Oriente Próximo.
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