Ir al contenido
_
_
_
_

Bruselas plantea bajar impuestos a la electricidad para abaratarla y “evitar cierres prematuros” de centrales nucleares

La Comisión plantea estabilizar la cotización de los derechos de emisiones de carbono

A la izquierda, el ministro de Energía de Bélgica, Mathieu Bihet, habla con el comisario de Energía, Dan Jorgensens. OLIVIER HOSLET (EFE)

Rebajar el precio de la factura energética se ha convertido en la prioridad absoluta de la Unión Europea: en el corto plazo, para contener el impacto de las altas cotizaciones del crudo por la guerra en Oriente Próximo; en el medio y largo, para que las empresas europeas ganen competitividad en los mercados internacionales. Con este objetivo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, plantea a los líderes de la UE un abanico de medidas que pueden tener efecto rápido, como reducir los impuestos sobre la electricidad, poner topes al gas (o subvencionarlo) destinado a la generación eléctrica. También plantea revisar el mercado de derecho de emisiones de carbono para, al menos por ahora, contener sus cotizaciones. Para el futuro algo más lejano, la alemana incide en “evitar el desmantelamiento prematuro de activos, como las centrales nucleares existentes”.

La guerra en Oriente Próximo vuelve a demostrar que la UE tiene un punto flaco con los combustibles fósiles. Lo dice la propia Von der Leyen en una de las cartas que ha remitido a los jefes de Estado y Gobierno antes del Consejo Europeo de este jueves: “Varios sectores [económicos de la UE], especialmente el transporte, siguen dependiendo en gran medida de los combustibles fósiles importados”. Esto ya se vio nítidamente en 2022, cuando Rusia invadió Ucrania y el mercado del gas natural colapsó. El nuevo conflicto bélico lo pone de relieve con el petróleo, cuyo encarecimiento está costando por ahora 6.000 millones a las empresas y las familias europeas desde que empezaron a caer las bombas en Irán el 28 de febrero, según los números de la Comisión.

Europa estaría en mejores condiciones para soportar el golpe si hubiera avanzado más en la electrificación y descarbonización de su economía, y, por eso, la principal receta que pone la Comisión sobre la mesa es esa: profundizar en el despliegue de renovables. También está la renovada apuesta por la energía nuclear, defendida por Von der Leyen, que la semana pasada habló de “error estratégico” por el cierre de centrales nucleares ya visto en países como el suyo y en esta línea este lunes plantea “evitar el desmantelamiento prematuro de activos, como las centrales nucleares existentes, que pueden generar electricidad fiable, a bajo coste y con bajas emisiones que pueden desempeñar un papel importante”. Ambas fuentes de generación eléctrica −renovables y nuclear− suelen ser de las más baratas.

Por eso, Bruselas descarta abrir el mecanismo de formación de precios, lo que favorece, en su opinión, las inversiones en las energías renovables. También apuesta por el desarrollo de las redes eléctricas transfronterizas como forma de profundizar en el mercado eléctrico o el desarrollo de contratos a más largo plazo que eviten a las empresas los latigazos que las cotizaciones de los combustibles fósiles acostumbran a dar.

Pero estas recetas no son solución para una situación, la actual, con precios disparados, sobre todo en las gasolineras, por el cierre del estrecho de Ormuz. “Estamos trabajando en medidas inmediatas que ayuden a las empresas y los ciudadanos más vulnerables”, ha señalado el comisario de Energía, Dan Jorgensen, al acabar este lunes la reunión con los ministros de Energía de la UE. “Trabajamos en cuatro componentes de la factura energética: el coste de la energía en sí, las tarifas de las redes, los impuestos y gravámenes, y los costes relacionados con el carbono. Nuestras respuestas llegarán a finales de la semana, como hicimos cuando empezó la guerra en Ucrania”, ha continuado.

Jorgensen no ha concretado más. Pero mientras él hablaba con los ministros de Energía, la presidenta Von der Leyen ha enviado su texto a los líderes en el que deja ver en qué trabaja el Ejecutivo de la UE. Una medida consiste tener más manga ancha con las ayudas de Estado en este campo o en establecer topes al precio del gas empleado para la generación eléctrica, citando solapadamente la excepción ibérica permitida en 2022: “La Comisión evaluará, en cada caso, el impacto de los mecanismos de emergencia nacionales para limitar el efecto del precio del gas sobre la electricidad”.

También apunta la carta de la alemana a la tributación. “Los impuestos y las tasas son muy divergentes según la fuente de energía. En muchos casos, la electricidad soporta una carga mucho mayor que el gas, hasta 15 veces”. De ahí que el Ejecutivo de la UE vea margen para actuar por este campo y asegurar que “la electricidad tiene un mejor tratamiento fiscal que los combustibles fósiles”.

La ventaja de esta medida frente a los topes de precios en el gas natural o las ayudas de Estado es, en teoría, que no se desvía del objetivo principal: favorecer la electrificación de la economía para así reducir las emisiones de carbono. Las excepciones que pone Bruselas sobre la mesa pueden tener el efecto contraproducente de que se contiene el precio temporalmente pero a costa de no reducir la dependencia del combustible fósil.

Otra solución temporal que puede tener contraindicaciones son las revisiones del mercado de derecho de emisiones de carbono (ETS, por sus siglas en inglés). La norma europea establece para 2026 la revisión del sistema. Hay un consenso amplio en que es preciso hacer ajustes. Menos acuerdo hay acerca de la dirección en la que tienen que hacerse. La Comisión, en lo que deja ver, no parece abrirse a un cambio radical, puesto que, como recuerda Von der Leyen, este mecanismo ha servido para ahorrar el consumo de 100.000 millones de metros cúbicos de gas natural.

No obstante, la presión sobre Bruselas para ser más laxa llega desde Italia, Polonia o Alemania. Frente a estos países, hay una inusual alianza de Estados miembros compuesta por los países nórdicos (Suecia, Finlandia, Dinamarca), los ibéricos (España y Portugal) más Luxemburgo, Países Bajos y Eslovenia que defienden el sistema actual sin cerrarse a cambios. En el medio parece situarse Von der Leyen anticipando que se puede aumentar la disponilibidad de derechos, lo que, por lo menos puede rebajar su cotización.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_