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Alberto Polanco: “La IA es una aliada del estudiante si se gobierna con ética y sensatez”

El consejero delegado de Santillana explica su visión de la transformación digital del sistema educativo y sus nuevas iniciativas

Alberto Polanco, consejero delegado de Santillana.Pablo Monge

Alberto Polanco (Santander, 55 años) es un veterano del grupo Santillana, con una trayectoria de 31 años, de los cuales 25 los desempeñó en América Latina, con responsabilidades en Bolivia, Argentina, Centroamérica, Colombia y México. Tras asumir el puesto de consejero delegado (CEO) a principios de año, tiene bajo su mando la ejecución del Plan Estratégico 2026-2029, en el que la compañía de educación tiene como objetivo alcanzar unos ingresos de 600 millones de euros, un ebitda (resultado bruto de explotación) de 175 millones y un flujo de caja operativo de 75 millones. Y todo en medio de la revolución de la inteligencia artificial (IA).

Pregunta. El sector educativo vive una profunda transformación tecnológica, de estar basado en el libro de texto a hacerlo en las plataformas. ¿Hasta dónde va a llegar esta revolución?

Respuesta. Santillana inició el proceso de transformación del modelo tradicional de libro de texto hacia los sistemas educativos con altos componentes tecnológicos hace 15 años. Fuimos pioneros en América Latina. Actualmente, casi el 50% de los ingresos vienen de los sistemas de enseñanza en modelos de suscripción.

P. ¿Van a seguir creciendo esos modelos?

R. La compañía lleva un camino muy avanzado en este proceso de migración del mercado didáctico tradicional hacia los sistemas educativos más tecnológicos e integrados. Hemos alcanzado los 3,6 millones de suscriptores y queremos llegar a 4,5 millones en 2029. Este modelo nos permite tener una empresa más proyectada en el tiempo, más rentable y con un mayor nivel de fidelización de nuestros clientes, porque la relación cambia completamente. Pasamos de ser un proveedor de contenidos o de libros a un aliado estratégico de los colegios.

P. Frente a la visión de que la IA es un enemigo de los colegios y que sirve para que los alumnos hagan trampa, la compañía apuesta por esta tecnología como una palanca de crecimiento. ¿De qué forma se va a aplicar?

R. Vemos la IA como una aliada de los estudiantes, siempre como una guía, bajo un modelo de gobernanza muy ético, realista, sensato y concienciado con el avance y el progreso de los estudiantes. Santillana tiene una ventaja porque cuenta con un gran acervo de recursos y contenidos. Lo que estamos haciendo es trabajar nuestros motores de IA bajo nuestro ecosistema de contenidos y soluciones. Estamos desarrollando motores de aprendizaje personalizados y adaptados a cada estudiante, y donde los docentes van a tener también unas herramientas de seguimiento y de medición del progreso académico de cada alumno, algo mucho más cercano que antes.

Vemos grandes oportunidades en Europa, Asia, Oriente Próximo y África

P. ¿Cuáles son las iniciativas para captar nuevas vías de crecimiento?

R. Una de ellas es Sumun, que es un proyecto resultadista que busca explotar la mejor versión del estudiante. Permite acceder a ayudas personalizadas, con una tutoría las 24 horas del día, con las que el estudiante va a contar con una herramienta de apoyo para el aprendizaje. El docente seguirá siendo clave en el aula, ya que puede aprovechar la información de los estudiantes para mejorar el proceso de aprendizaje. La IA permite detectar distintos ritmos de aprendizaje y trazar planes más personalizados por cada alumno. Y las familias van a tener acceso a una información en tiempo real para medir el progreso del alumno.

P. Y Santillana salta a la educación superior con el proyecto Richmond Pro para el aprendizaje del inglés. ¿En qué consiste?

R. Richmond Pro es un programa de aprendizaje del idioma inglés para estudiantes de universidades con certificación internacional en habilidades de empleabilidad y movilidad global, en el que contamos con socios internacionales muy reconocidos. Vamos a iniciar la aventura en un segmento de mercado donde Santillana prácticamente no había participado hasta ahora, como es la educación superior, universidades y centros de idiomas. Con Richmond Pro expandimos nuestro horizonte de negocio, compitiendo fuera del segmento de educación infantil, primaria, secundaria y bachillerato [conocido como K-12], con potencial no solo en Latinoamérica, sino también en el resto del mundo. Va a ser también una de las palancas de crecimiento del grupo: lo lanzamos el año pasado en México con éxito y se está desplegando en toda América Latina.

P. Si este proyecto tiene potencial más allá de Latinoamérica, ¿dónde se podría lanzar? ¿Significaría el regreso del grupo a España?

R. Vemos grandes oportunidades en Europa, en Asia, especialmente el sureste asiático, en el Oriente Próximo y en África. Hemos firmado una alianza con una empresa española, Tek­man Education, y hemos creado una marca en España que se llama Riverstone Press para distribuir nuestros programas educativos en inglés.

P. ¿Qué previsiones manejan para sus mayores mercados?

R. Actualmente Brasil, México y Colombia representan dos tercios de los ingresos de Santillana en el negocio privado. Tenemos una gran apuesta para seguir creciendo en estos países, además, por supuesto, del resto de América Latina, con programas nuevos y diferentes como robótica, codificación, literatura y socio-emocionales.

P. En el plan se da una amplia relevancia al mercado público en Brasil. ¿Cómo va a evolucionar?

R. El negocio público es muy importante. Representa el 22% de nuestros ingresos. Somos líderes en Brasil, donde tenemos establecidas dos vertientes. Una se centra en las ventas al Gobierno brasileño a través del Programa Nacional do Livro Didático (PNLD). El año pasado tuvimos una cuota extraordinaria del 50%, casi 67 millones de libros, que vamos a suministrar a las escuelas públicas con la marca Moderna, que tiene un reconocimiento de tradición, seriedad y excelencia. Para los próximos años, prevemos cuotas más cercanas a las históricas de entre el 25% y el 30%. La otra vertiente son las ventas públicas a administraciones locales y regionales en Brasil, donde también tenemos un potencial de crecimiento muy fuerte.

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