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OpenAI acelera en sus alianzas y nuevos negocios ante la presión de las grandes tecnológicas

La ‘start-up’ está impulsando modelos con publicidad, mientras insiste en que su crecimiento se está acelerando

OpenAI ha iniciado el año con una aceleración de las iniciativas comerciales y operativas para captar nuevos negocios y hacer frente a las incertidumbres en torno a sus actividades en la revolución de la inteligencia artificial (IA). Unos movimientos que coinciden con un reforzamiento de la competencia por parte de gigantes tecnológicos como Alphabet, cuyo nuevo Gemini 3 compite con ChatGPT, o Anthropic con su chatbot Claude.

Dentro de la estrategia de alianzas, OpenAI ha establecido un acuerdo, con una duración de tres años, con ServiceNow para la utilización del modelo de la compañía dirigida por Sam Altman para agentes de voz de atención al cliente y para gestionar tareas de tecnología de la información, como reiniciar computadoras o acceder a datos en sistemas heredados. Así, ServiceNow desarrollará tecnología de voz empleando modelos de OpenAI.

En una línea similar, Telefónica anunció hace pocos días una alianza estratégica con OpenAI por la que los clientes de Movistar en España podrán acceder a la suscripción ChatGPT Plus de forma gratuita durante un periodo de seis meses. Dentro del ámbito del mercado español, OpenAI y BBVA firmaron en diciembre una alianza estratégica destinada a redefinir el futuro de los servicios financieros a través de la IA.

A su vez, OpenAI cerró un acuerdo con el fabricante de chips Cerebras para ampliar sus capacidades de computación, valorado en 10.000 millones de dólares. En los últimos meses, dentro de este ámbito tecnológico, la start-up ha establecido alianzas con gigantes como Nvidia, que comprometió una inversión de hasta 100.000 millones, o AMD, con la opción de alcanzar hasta un 10% de su capital.

En el ámbito de las iniciativas comerciales, OpenAI va a incluir publicidad en ChatGPT, especialmente en las versiones gratuitas. Así, la empresa ha comenzado a ofrecer sus nuevos anuncios de chatbot a decenas de anunciantes, según ha publicado esta semana The Information. Así, la start-up está haciendo esta oferta a un pequeño grupo de anunciantes con un compromiso de inversión de menos de un millón de dólares cada uno durante un periodo de prueba que se extenderá durante varias semanas. En principio, los anuncios se lanzarán a principios de febrero.

A su vez, la firma podría dar sus primeros pasos en el ámbito del hardware. Aunque la empresa ha mantenido el hermetismo sobre el posible producto, su director de Asuntos Globales de OpenAI, Chris Lehane, afirmó en un panel organizado por Axios en Davos que la start-up está en camino de anunciar su primer dispositivo en el segundo semestre del año. Según distintas publicaciones especializadas, el primer dispositivo de OpenAI podría ser un par de auriculares. OpenAI generó una fuerte sacudida la pasada primavera al cerrar la compra de Io, la empresa de dispositivos creada por Jony Ive, el famoso diseñador del iPhone y de otros productos de Apple, en una transacción valorada en 6.500 millones de dólares.

Además, OpenAI está intensificando sus esfuerzos para convencer a los gobiernos de que construyan más centros de datos y fomenten un mayor uso de la IA en áreas como la educación, la salud y la preparación ante desastres. La iniciativa, denominada OpenAI for Countries, ampliará el alcance de sus productos y ayudará a cerrar la brecha entre los países con amplio acceso a la tecnología de IA y las naciones que aún no cuentan con la capacidad. Precisamente, OpenAI anunció a principios de enero el lanzamiento de ChatGPT Salud, una experiencia diseñada para integrar de manera segura la información médica del usuario con la IA de ChatGPT, para que pueda disponer de más información.

En términos generales, OpenAI quiere hacer de 2026 su año de “adopción práctica”, según señaló su directora financiera, Sarah Friar, en un post en su blog. “La prioridad es cerrar la brecha entre lo que la IA hace posible ahora y cómo las personas, las empresas y los países la utilizan a diario”, dijo la directiva, quien añadió que la oportunidad es amplia e inmediata, especialmente en los sectores de la salud, la ciencia y la empresa, “donde una mejor inteligencia se traduce directamente en mejores resultados”.

La ejecutiva explicó cómo OpenAI ve su estrategia para impulsar la monetización de sus servicios, como ChatGPT, insistiendo en la necesidad de mayor computación para impulsar esos productos. Según Friar, la computación de OpenAI creció de 0,2 gigavatios en 2023 a 1,9 GW en 2025, mientras que la tasa de ingresos anuales proyectada de la compañía creció de forma similar, de 2.000 millones de dólares en 2023 a más de 20.000 millones el año pasado. “Este es un crecimiento nunca antes visto a tal escala”, escribió la directiva, añadiendo que su empresa cree “que un mayor uso de la computación en estos períodos habría llevado a una adopción y monetización más rápidas por parte de los clientes”.

Precisamente, el crecimiento y la generación de ingresos es una de las incertidumbres en torno a OpenAI, que ha sido en los últimos tiempos una de las start-ups de moda, y que puja con SpaceX, la empresa de servicios espaciales de Elon Musk, por ser la más valiosa del mundo. La firma alcanzó una valoración de 500.000 millones de dólares en otoño pasado, en la última operación de venta de acciones por parte de empleados. OpenAI está explorando una posible salida a Bolsa en la que podría alcanzar una valoración de un billón de dólares. La prensa financiera especializada ha apuntado que en los mercados privados hay demanda por parte de los inversores de acciones de empresas como OpenAI, SpaceX y Anthropic, que podrían protagonizar las mayores salidas a Bolsa de la historia.

La compañía de Sam Altman debe resolver incógnitas, como las planteadas en torno al litigio abierto contra OpenAI por parte de Elon Musk, miembro del grupo fundador. El magnate ha reclamado hasta 134.000 millones de dólares a OpenAI y Microsoft, uno de los principales inversores de la start-up junto a SoftBank, asegurando que merece los “beneficios indebidos” que recibieron por su apoyo inicial, según un documento judicial presentado el viernes, citado por Reuters.

Musk, quien dejó OpenAI en 2018, afirma que OpenAI violó su misión fundadora en una profunda reestructuración que ha convertido a la start-up en una entidad con ánimo de lucro. El magnate, posteriormente, lanzó xAI, que está impulsando el chatbot Grok.

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