Esa Alicia me suena
En el país de los referentes, Tim Burton es el rey. Y en el país de las maravillas , los guiños a otros creadores, los puentes a otros géneros y los autohomenajes son constantes. Lejos de las anteriores adaptaciones de la obra de Lewis Carroll , y muy lejos tanto temática como estéticamente de la conocida y celebrada adaptación animada según Walt Disney, este país de las maravillas bebe de las más dispares fuentes. En el apartado de autohomenajes, el barroco y sombrío diseño de producción de la película recuerda al Londres victoriano de Sleepy Hollow pero también a los siniestros decorados de Pesadilla antes de Navidad. Mientras, la caracterización de Johnny Depp como Sombrerero Loco remite directamente a su Charlie y la fábrica de chocolate con una estética un poco más, si cabe, alucinada. En el capítulo de referentes, Anne Hathaway declara abiertamente que se inspiró en David Bowie, Deborah Harry, la que fuera líder del grupo Blondie, y Greta Garbo para crear a su abiertamente petarda y camp Reina Blanca.
Y, también en la realeza, la actriz Helena Bonham Carter proclama que su violenta y protofascista Reina Roja está inspirada en famosos dictadores; es verdad que sus similitudes con Benito Mussolini, por ejemplo, van más allá de la estatura y el tamaño de la cabeza del personaje.
Pero el debate más encendido, sobre todo en Internet, es si Tim Burton conocía o no la existencia del videojuego American McGee's Alice antes de rodar su adaptación. Un juego editado en 2000 para PC que mezclaba las dos novelas de Lewis Carroll con una Alicia adolescente, como Burton, daba un giro violento y siniestro al país de las maravillas, como Burton, y hacía de la batalla final un espectacular encuentro entre el bien y el mal con dragón incluido, como Burton. ¿O era como en El Señor de los Anillos?

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