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400 AÑOS DE UNA NOVELA MODERNA

La Dulcinea de Marcel Duchamp

A Eulalio Ferrer

-Metafísica estáis.

-Hago striptease.

Ardua pero plausible, la pintura

cambia la tela blanca en pardo llano

y en Dulcinea al polvo castellano

torbellino resuelto en escultura.

Transeúnte de París, en su figura

-molino de ficciones, inhumano

rigor y geometría- Eros tirano

desnuda en cinco chorros su estatura.

Mujer en rotación que se disgrega

y es surtidos de sesgos y reflejos:

mientras más se desviste más se niega.

La mente es una cámara de espejos;

invisible en el cuadro, Dulcinea

perdura: fue mujer y ya es idea.

Octavio Paz, Árbol adentro

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