Inmortales y dioses
Un glamour más sobrio y con estrellas muy profesionales poblaron aquella etapa cinematográfica. La de nuevos territorios que dieron lugar a escuelas o movimientos, a tono con las líneas seguidas por las otras artes. La de una época en la que Europa se midió de tú a tú con Hollywood. Son los años sesenta. Década sobre la cual alcanzó a dejar testimonio de su pasión y conocimiento Terenci Moix (1942-2003) a través de su último libro sobre la serie Mis inmortales del cine.
En el cierre de esta tetralogía Ursula Andress y Sean Connery hacen de anfitriones en la portada. Ellos personifican una parte de aquel universo cinematográfico. Reflejan la mitomanía y el sueño Moix. Páginas adentro aguardan figuras memorables, bellas y atractivas como Brigitte Bardot, Alain Delon, Jane Fonda, Warren Beatty, Claudia Cardinale, Robert Redford, Gina Lollobrigida, Omar Sharif, Vanesa Redgrave, Marcelo Mastroianni, Catherine Deneuve, Peter O'Toole, Melina Mercuri, Anthony Quinn, Romy Schneider, Ryan O'Neal y Julia Andrews. Todas acompañadas de textos que recorren sus vidas, aderezados por las punzadas del sello Terenci.
Junto a estos inmortales reunidos en un volumen coinciden estos días dos libros de dos dioses del Olimpo cinematográfico: Katharine Hepburn y Marlon Brando. Lo hacen con sendas biografías que muestran el lado humano y profesional de estos dos actores estadounidenses. Libros rigurosos y amenos que acercan más a esos seres que han contribuido a que se ame aún más el cine a través de películas como Historias de Filadelfia, La mujer del año, Adivina quién viene esta noche, Gloria por un día, La fiera de mi niña, La reina de África o El estanque dorado, en el caso de Hepburn. O de Un tranvía llamado deseo, La ley del silencio, El rostro impenetrable, Rebelión a bordo, Julio César, Sayonara, El padrino, Apocalypse now o El último tango en París, en el caso de Brando.


























































