La gesta del soldado
Tomas Dvorak, militar profesional, tricampeón de decatlón

El checo Tomas Dvorak se sacudió la arena del hombro tatuado como quien resuelve un sencillo trámite tras caer en la caja de arena y verificar en el marcador, sin quitarse las gafas de abejorro, que su salto de 8,07 metros, su mejor marca personal, le aseguraba el primer puesto de la clasificación del decatlón.
Perfectamente preparado para resistir la sucesión estresante de las diez pruebas del examen más exhaustivo a que puede someterse un atleta, tras dos días de competición que rozan la esquizofrenia, este militar de 29 años dominó la situación con mano de hierro. Después de completar unos magníficos 110 metros vallas (13,80 segundos), ayer por la mañana se ató el oro al pecho.
Dvorak hizo historia al conquistar su tercer mundial consecutivo con una cosecha de 8.902 puntos, la mayor suma de la historia del torneo. Acosado por el recuerdo de una decepcionante actuación en Sydney, donde terminó sexto, la prueba de Edmonton supuso un listón de fuego para el checo, que dominó la especialidad en la estela de los plusmarquistas anglosajones Dan O'Brian y Daley Thompson desde mediados de los noventa.
Dvorak ostentó el récord del mundo desde 1999 hasta que Roman Sbrle, un compatriota, se lo arrebató en mayo superando la barrera de los 9.000 puntos: 9.026. Pero el joven Sbrle, de 21 años, no pudo reponerse de una lesión y su tránsito por Canadá fue testimonial. Dvorak se llevó el oro.


























































