EL CADÁVER DE UN ÁRBOL.
Algunos árboles plantados junto al bilbaíno Campo Volantín no llegarán a crecer nunca. Vándalos sin identificar se han aprovechado de su endeblez para destrozarlos y dejarlos caídos en mitad de la acera, como cadáveres.
Algunos árboles plantados junto al bilbaíno Campo Volantín no llegarán a crecer nunca. Vándalos sin identificar se han aprovechado de su endeblez para destrozarlos y dejarlos caídos en mitad de la acera, como cadáveres.