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Cartas al director

¿Cómo ayudar?

Cuando lees noticias relacionadas con los problemas que sufren los inmigrantes en nuestro país se te encoge el alma y te rebelas ante la situación, pero cuando cierras el periódico parece que la noticia, al quedarse dentro, duele menos. No es el caso cuando te abordan directamente por la calle y te piden que, por favor, les escuches, y entonces te cuentan que, a pesar de haber estado trabajando en un bar durante casi tres años, hoy no tienen nada, pues el dueño nunca les dio de alta en la Seguridad Social, y para colmo, el tiempo ha ido corriendo en su contra y han pasado de ser un inmigrante con todos sus papeles en regla a estar en situación límite, porque su permiso de residencia ha caducado. Es el caso de un inmigrante de Liberia que vive en Madrid con su mujer y dos hijos, y que sólo recibe como ayuda el alimento que le proporcionan en Cáritas. Ayer, lo único que fui capaz de hacer fue darle ayuda en el momento, una ayuda de 2.000 pesetas que ¿cuánto le van a durar? No lo sé. Sólo sé que la situación de este pobre hombre estaba al límite, y que yo me fui con un nudo en la garganta provocado por la rabia de no haber podido socorrerle mejor. Hoy todavía tengo más acrecentada la idea de que los ricos cada vez son más ricos y los pobres cada vez son más pobres, y que esto es algo que en puertas del siglo XXI ya debería de estar solventado.- . .

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