Ir al contenido
_
_
_
_
Cartas al director

Pan y vida

Julián P. H. y su familia han tenido que marcharse de Hortaleza (Madrid), su barrio, donde se ganaban su vida, su pan. Julián tuvo la desgracia de, al maniobrar con su coche en la calle, matar a una niña gitana de 16 meses a la que no había visto. Siendo la niña gitana, Julián recibió una paliza que no fue mortal por haber personas que lo impidieron. Julián, con su familia, se tuvo que ir de Hortaleza protegido por la policía.Y, bueno, ¿no cabe responsabilizar por la justicia a quienes dejan a las criaturas jugando en plena calle? Parece más fácil hacerse el o los valientes matando a una persona que ha matado de forma involuntaria, por accidente, que cuidar de los niños que retozan por la calle, entre todos los peligros, y luego reivindicar la defensa de raza y familia a navajazos.

Y, mira por dónde, al llegar hacia casa vemos cómo una familia gitana está refugiada a la puerta de la vivienda que ocupaban desde hace pocos años.

Eso porque son gitanos pobres, pues a los gitanos ricos no los desahucia nadie de casas que son propiedad suya. Y pensamos que esta discriminación de motivos económicos también ocurre entre payos y todos los demás.-

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_