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BARCELONA

Demasiado contraste

El domingo pasado, el público que llenó los tendidos de la Monumental salió del coso entusiasmado. Siete días después, el escaso público asistente salió bostezando del coso. Demasiado contraste. El cartel era modesto, pero, como en esto del toro siempre cabe la sorpresa, a esta esperanza se aferraron los pocos espectadores al iniciarse este festejo, que defraudó cualquier esperanza y que resultó soporífero. La corrida, en líneas generales, resultó blanda, aunque eso no fuese lo peor, por su poca casta y en lucimiento para los espadas. Además, la presidencia se precipitó al devolver a los corrales al precioso ensabanado cuarto, que blandeó algo, pero que pareció un auténtico toro bravo. Desde luego, tercero y quinto eran más inválidos y, sin embargo, permanecieron en el ruedo.

Sorando / Pérez, Peña, Bejarano Cuatro toros de Román Sorando, flojos y descastados; el 2º, de Cayetano Muñoz, también flojo, y el 4º, sobrero, de Gabriel Hernández, con poder y genio

César Pérez: aviso y silencio; aviso y palmas. Alberto de la Peña, nuevo en esta plaza: silencio; aviso y silencio. Manolo Bejarano, nuevo en esta plaza: silencio y palmas. Plaza Monumental, 20 de junio. Un cuarto de entrada.

César Pérez, como siempre, se justificó y se jugó la vida. Su primero, reservón y a la defensiva, sólo le permitió un muleteo esforzado y valeroso. El sobrero de Gabriel Hernández fue el único toro de la tarde con fuerza y poder en sus embestidas. Puede que le faltase un puyazo, y por ello César Pérez, que lo había lanceado muy bien a la verónica, no acabó de acoplarse con la muleta, con la que estuvo algo acelerado. Alberto de la Peña mostró poco aguante y carencia de dominio con su primero, que se vencía por los dos pitones. El quinto tenía clase, pero era un inválido. Con él estuvo apuntando el buen toreo, con destellos de sevillanismo y empaque, aunque el público apenas se lo tuviese en cuenta.

Manolo Bejarano anduvo más puesto, aunque su quehacer quedase afeado por las continuas voces que lo jalonaron. Su primero fue un inválido, y su segundo, un manso muy deslucido. Bejarano estuvo firme en ambos y, en tarde deslucida, pasó por Barcelona con dignidad. Durante la lidia del tercero se produjeron los momentos más brillantes de la tarde, con dos grandes y arriesgados pares de banderillas a cargo de Manolo Contreras, que tuvo que saludar montera en mano para corresponder a la ovación.

Alberto Ramírez, grave

Alberto Ramírez resultó herido grave en Vinaroz (Castellón), informa Efe. Se lidiaron toros de Aldeanueva, nobles y de buen juego. El Cordobés: palmas; oreja y oreja en el que mató por Alberto Ramírez. Javier Conde: aviso y palmas; dos orejas. Alberto Ramírez, dos orejas en el único que mató. Ramírez fue atendido en la enfermería de "herida profunda en la cara anterolateral interna del muslo derecho de 18 centímetros de profundidad, que interesa piel y sección subcutánea, con rotura de los músculos recto interno y porción oblicua del aproximador, sin cesión vascular, de pronóstico grave".

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