Barcelona reduce su tráfico un 12% en el día de la "auto-reflexión"
El Ayuntamiento cortó calles y prestó bicicletas
El tráfico bajó ayer en Barcelona entre un 12% y un 15%; la contaminación acústica cayó en 2,5 decibelios y la atmosférica, un 69%. Son datos que explican la aceptación ciudadana del día de auto-reflexión (sin coches). El Ayuntamiento colaboró cortando a la circulación calles y avenidas del centro y prestando bicicletas a los ciudadanos.Fuera de Cataluña, la aceptación de la jornada fue casi nula. El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, al igual que algunos consejeros y concejales, utilizó el metro.
El ministro de Economía de Portugal, que estaba en Barcelona para dar una conferencia en un club empresarial, utilizó el metro para su desplazamiento. La excepción a la norma fue la del presidente de la Entidad Metropolitana del Transporte, Joan Blanch, que reconoció haber ido en coche a la conferencia de prensa sobre la jornada. Los críos tomaron el centro de Barcelona, el paseo de Gràcia, ante la perplejidad de los turistas, que acudían a ver las obras de Gaudí y que se preguntaban si Barcelona tiene el mismo aire de fiesta todos los días. Los chavales recuperaron el espacio para patinar, jugar al fútbol o al corro de la patata. El reto era comprobar si la red de transporte soportaba el incremento de demanda. Resistió, aunque los usuarios hablaban de Japón al entrar a apretujones en el metro.
El mayor incremento en el transporte colectivo se registró en el servicio de cercanías de Renfe, que ganó un 11% de pasajeros respecto a sus medias estadísticas. El metro ganó un 6% de pasajeros y los autobuses urbanos, un 8%.
Las vías del Eixample perdieron un 11% del tráfico que circula en dirección mar-montaña; el transversal de éste a oeste, en cambio, bajó sólo el 9%. Las calles del centro histórico fueron las grandes beneficiadas, con un tránsito inferior en un 30% al habitual.
En el caso de Renfe, la línea con mayor crecimiento fue la de Granollers, que incrementó el pasaje en un 26,8%. Pero la estrella del día fue la bicicleta. El consistorio puso 350 bicis a disposición de los ciudadanos. La demanda alcanzó el 90%. Pero los ciclistas con vehículo propio supusieron un 300% de incremento respecto a cualquier día laborable pasado. El número de peatones aumentó en un 30%.
La reducción del tráfico supuso, además, un incremento de velocidad del 30% para el conjunto del tráfico de la ciudad. Las mayores reducciones se registraron en las entradas a la ciudad (11%), mientras que los cinturones que rodean Barcelona tuvieron una suerte desigual: el interior perdió un 9% de tráfico; el que discurre paralelo al mar, habitualmente colapsado, no registró disminución alguna. Un aspecto similar fue el registrado en otras poblaciones catalanas del total de 70 que se sumaron a la iniciativa de aislar al tráfico rodado parte de la red urbana. Una cantidad considerable de estos municipios decidieron que el transporte urbano de superficie fuera ayer gratuito. Pese a ello, el mayor abandono del coche por un día se produjo en Barcelona.
Las organizaciones vecinales sacaron una conclusión clara: las administraciones tienen que incrementar las inversiones en transporte público.


























































