Ciencia esperpéntica
La noche fue lúdica, báquica y larga. No sólo se contempló la diversión, sino que se salpicó de momentos de reflexión que capitanearon nombres de la cultura española. Textos propios o escogidos de la obra de Valle-Inclán fueron leídos por escritores como Paloma Pedrero, Lourdes Ortiz y Yolanda Pallín, Alberto Miralles y Borja Ortiz de Gondra; los actores Manuel de Blas, José Luis Gómez y Saturnino García, y otras gentes del mundo de la cultura como Juan Miguel Hernández León, Jorge Urrutia o Juan Antonio Hormigón. Algunos de ellos muy valleinclanescos, como Ortiz o Ricardo Doménech, dando caña a instituciones y actitudes conformistas. Umbral dijo al entregado auditorio: "Nosotros somos los ultra-sur de Valle", y finalizó su lectura, en la que lanzó hermosos elogios sobre Valle-Inclán.
Otros, como los autores Chatono Contreras y Manuel Gómez, aprovecharon para entregar un Pliego de Cargos y Descargos sobre la situación del teatro en la Autonomía capitalina al regidor de la cultura madrileña, Gustavo Villapalos, quien les recibió en el despacho de Dieguito, secretario de Julio Burell, Ministro de la Gobernación y amigo de Max. Villapalos prometió contestar.
Pero el rey de la noche fue el académico Alonso Zamora Vicente, nombrado Presidente de aquella asamblea y patriarca de la ciencia esperpéntica, quien habló de sus recuerdos sobre Valle-Inclán y relató divertidas anécdotas que ha vivido en sus encuentros con los descendientes de los personajes reales a los que mencionaba Valle en Luces de Bohemia.
Otros valleinclaneros fueron César Antonio Molina, director del Círculo, y Fernando Rodríguez Lafuente, director general del Libro y único representante del Ministerio de Cultura en la noche estrellada.


























































