Ir al contenido
_
_
_
_
Cartas al director

Los fallos de Valencia

Un viaje de trabajo a Valencia el fin de semana precedente a San José me alegró: Levante, sus gentes y sus fiestas siempre me han atraído. Recalé en el hotel más estrellado de la ciudad, carente, no obstante, de parking propio. Ése pudo ser el detonante de mi traca particular. A la mañana si guiente a la llegada comprobé con desagradable sorpresa que el maletero de mi vehículo, estacionado en la esquina contigua al hotel, había sido meticulosamente desvalijado, y el resto de la cabina revuelto sin consideración. Al disgusto siguió la consternación producida por la persona que atendió mi llamada en la comisaría más cercana -a la que me dirigí telefónicamente para comunicar el hecho y para preguntar cómo y cuándo debía presentar la oportuna denuncia-, quien se limitó a preguntar si el automóvil tenía matrícula de Valencia. Al responderle que era de Madrid, mi interlocutor se limitó a contestar: "Es lógico". Le sugerí automáticamente que cambiase el término "lógico" por el de "habitual", si es que lo es. Del comentario subsiguiente, cuando pregunté el mejor momento para acercarme a la comisaría a formalizar la queja, deduje que el caso era más frecuente de lo que yo pudiera suponer, ya que se me aconsejó no ir entonces -era mediodía-, puesto que muchas personas hacían cola para dejar constancia de haber sufrido el mismo atropello.¿Lógico, habitual? En cualquiera de los casos vaya una recomendación a la autoridad pertinente. Si el caso es habitual, que imponga un control eficaz para la detención de los amigos de lo ajeno que convierten las concentraciones multitudinarias en cotos de caza privados, depurando al tiempo el vocabulario de algunos informadores oficiales, para que eviten ese "lógico", que puede alarmar más aún a cualquier visitante en la situación en la que yo me encontré. Si no había error en el mensaje y donde escuché "lógico" era eso lo que debía oír, la cosa puede ser más grave. La única ocurrencia desde mi estupor es la idea naif de regalar disuasorias matrículas "de pega", precedidas por la "V" de Valencia, a todo el que llega a la capital del Turia. Cualquier cosa menos asustar a los cientos de miles de viajeros que se sienten atraídos por las universalmente reconocidas fiestas del fuego. De no adoptarse medidas, el próximo año -y eso sí sería "lógico"-, a las fallas valencianas, va a ir Rita (Barberá, no: la Cantaora).-

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_