La policía duda de la veracidad del enfermero que confesó 50 eutanasias
La policía se tomaba ayer con mucha cautela la confesión vountaria de Efren Saldivar, un enfermero del Centro Médico Adventista de Glendale (California) que asegura haber provocado por razones humanitarias la muerte de 50 pacientes terminales. El hospital adoptaba la misma actitud, asegurando que sus investigaciones internas no han encontrado ninguna anormalidad en las muertes de las que se reivindica Saldivar.Fuentes policiales y hospitalarias no descartaron la posibilidad de que Saldivar sea un mitómano. "No tenemos indicios de que aquí ocurriera nada extraño; esa persona puede estar loca", dijo Mark Newmeyer, portavoz del hospital. "Todavía no sabemos si Saldivar cometió esos crímenes o si se los ha inventado", declaró un portavoz de la policía de Glendale.
El enfermero, por el momento, disfruta de plena libertad, sin que sobre él pese ningún tipo de acusación. La policía recordó que, a falta de otras pruebas, la confesión no es razón suficiente para detener y acusar a nadie. Saldivar, eso sí, fue suspendido de empleo y sueldo el pasado día 13 a raíz de su confesión y le fue retirada la licencia para ejercer como enfermero. Saldivar, que se denomina a sí mismo "un Angel de la Muerte", confesó a comienzos de este mes por iniciativa propia que, en la última década, ha practicado por razones humanitarias medio centenar de eutanasias. Dijo que administraba drogas letales o desconectaba las unidades respiratorias de pacientes irrecuperables que sufrían mucho.
La policía debe establecer que las muertes de las que se responsabiliza Saldivar fueron debidas a la acción humana, lo que exige exhumaciones y autopsias cuyos resultados rara vez son concluyentes.


























































