Salud de acero
Los inversores españoles están muy preocupados con la situación de las entidades financieras japonesas, no por simpatía hacia los numerosos directivos que han tenido que pedir perdón públicamente en los últimos meses, ni porque tengan intereses concretos en aquel mercado, sino por el contagio psicológico que tan dados son los mercados a sufrir.La contratación ayer fue de 67.000 millones de pesetas en el mercado continuo, con una cuarta parte procedente de ajustes de cartera. Al cierre, no se le escapaba a nadie que 50.000 millones de pesetas son muy poco dinero para mantener el actual nivel de las cotizaciones, pero la Bolsa española disfruta en estos días de una salud de acero.
Las Bolsas europeas ya se habían curado en salud en la sesión del lunes, en la que todas lucieron una venda allí donde el martes podía producirse una herida. El 5,11% que cayó Tokio entraba dentro de los cálculos y los mercados europeos respiraron tranquilos. La Bolsa española incluso se permitió dar muestras de una solidez mayor que la del resto.


























































