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Crítica:TEATRO
Crítica

Un vodevil

Peter Shaffer es autor de teatro con mucho oficio. Busca temas de los que se consideran de calidad. Aquí se han visto Equus, con un tema psicoanalítico -fue una excelente creación de Manuel Collado, con María José Goyanes-; La real caza del sol, conflicto cruel entre los conquistadores españoles católicos y las religiones de los pueblos de América, y el histórico Amadeus, con la pugna de Mozart y Salieri.En esta obra el nivel es aparentemente más bajo: el del vodevil, el equívoco, la risa a toda costa. Lo consigue gracias a un mundo al revés: hay un apagón en escena, que se manifiesta precisamente al revés: cuando los actores están a oscuras y se mueven torpemente y se equivocan de todo -de puerta, de objeto, de persona-, nosotros les vemos a plena luz, y cuando ellos consiguen encender algo -vela, cerilla, mechero o, al fin, la electricidad regresada- se nos queda a oscuras. De ahí todos los efectos posibles, que no es necesario enumerar: más vale verlos. Para el público fue algo muy eficaz, puesto que las risas fueron creciendo hasta el final.

Apagón

De Peter Shaffer. Director: Jaroslaw Bielski. Intérpretes: Tomás Gayo, Alejandra Torray, Amparo Pamplona, Mario Martín, Paco Morales, Diana Peñalver. Teatro Reina Victoria, 17 de enero.

No hay que atribuir todos los méritos a la obra: los actores están muy bien para el género menor en que trabajan, no se les escapa un efecto, y la dirección de Jaroslaw Bielski les da la vitalidad, la colocación y la velocidad necesarias.

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