"A mí tampoco me gusta que me peguen"
La experimentación del programa en varios centros ha deparado ya algunos éxitos: algún alumno ha dejado de frecuentar bandas violentas, y otros han dejado de justificarlas. Pero quizá el principal logro es la reafirmación de las ideas democráticas en la mayoría, lo que les ha llevado incluso a defender con ardor la experiencia en el Consejo Escolar.
"Hay violencia, pero no tanta como se dice. A los violentos se les da mucho bombo, y eso hace que se sientan más importantes y más violentos", afirman varios alumnos del Ortega y Gasset.
"A veces se pega simplemente porque uno lleve un símbolo u otro. En cuanto haya uno que no respete, siempre va a haber violencia", opina alguno. Pero la mayoría rebate ese catastrofismo con ardor: "son gente que pega porque no sabe imponerse con la razón". Admiten. sin embargo, que la actitud de la mayoría ante la violencia es la de "lavarse las manos". La conclusión: "que todos somos iguales". O, como dijo uno, "a mí tampoco me gusta que me peguen".


























































