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Cartas al director

Las piscinas municipales

Utilizar las piscinas municipales madrileñas siempre es un ejercicio de humildad. Sólo las horas de poca afluencia permiten un cierto relajamiento, de disfrute ni hablar. Las hay mejores y peores, pero en todas el aspecto sanitario y estético apenas cumple las exigencias mínimas. La piscina de Lago es la más desagradable de todas, y una prueba contundente del desinterés municipal por todo lo que, no es la fachada. En el vestuario masculino el techo está en estado avanzado de desmoronamiento. La ducha huele a moho. La suciedad del lugar es indescriptible.¿Debido a qué los aficionados a la natación hemos de soportar tal implacable desprecio?-

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