Ir al contenido
_
_
_
_

Fantasías caribeñas

Fidel Castro, claramente excluido de la reunión en Miami la pasada semana de dirigentes americanos, se sentó después con reporteros de The New York Times. Su humor era expansivo, y mientras reconocía que no tenía deseos de importar la democracia al estilo occidental reconocía que el mundo había cambiado. Sin embargo, Castro parecía tan suspicaz como siempre sobre las ventajas del capitalismo para su propio país, sin exceptuar su propio intento de experimento con los mercados libres. ( ... ) Cuando habla de las relaciones de EE UU con Cuba, una extraña sensación de irrealidad impregna a ambos lados. Castro ( ... ) cree que su pequeño país ( ... ) puede seguir siendo una resistencia contra la marea capitalista. (...) Del lado de EE UU, parece que legisladores. y políticos creen que la estrategia que funciona con el resto del mundo comunista ( ... ) es de alguna manera inapropiada para esta pequeña isla. A Cuba se le niega el acceso a las inversiones americanas, a sus mercados y sus dólares del turismo. Esto es difícil de entender, ya que la política de aislar a La Habana, que perdura de una forma u otra durante tres décadas, no ha tenido éxito. (...) En ambos lados las fantasías persisten. Los exiliados en Miami planean su venganza. Castro cree que él solo, con la fuerza de supura virtud leninista, puede resistir lo que hizo caer a sus antiguos benefactores. Y la política de EE UU, presionando y aislando a Cuba, alienta las fantasías de ambos. 15 de diciembre

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_