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La deuda pública en la zona euro crece al 87,4% por la presión del gasto en defensa y el coste de los intereses

La entrada en vigor de las nuevas reglas fiscales no contiene el aumento del pasivo de los Estados en 2025

A la izquierda, el comisario de Economía y Finanzas, Valdis Dombrovskis, y el presidente del Eurogrupo, Kiriakos Pierrakakis. OLIVIER HOSLET (EFE)

La deuda pública en la zona euro y en el conjunto de la UE creció en 2025 por segundo año consecutivo, aunque levemente. En la zona euro pasó del 86,5% del PIB al 87,4%, mientras que en toda la UE la evolución fue del 80,5% al 81,7%. Los datos de déficit y deuda divulgados este miércoles por Eurostat evidencian que los primeros años de aplicación de las nuevas reglas fiscales que se aprobaron a comienzos de 2024 no están logrando su objetivo: reducir el abultado pasivo que los Estados miembros acumularon durante las tres grandes crisis sufridas entre 2008 y 2023 (la financiera y del euro, la pandemia y la energética desatada por la invasión de Ucrania por Rusia). El déficit público, en cambio, sí que acabó el año pasado por debajo del totémico 3% del PIB que consagran los tratados de la UE.

La explicación de por qué los países europeos no reducen su deuda es múltiple. Aunque hay una que asoma más en los últimos tiempos: el aumento del gasto en defensa. Los cambios geopolíticos de los últimos años han situado el incremento de esta partida presupuestaria en un lugar preferencial, como quedó claro a comienzos de 2025. Hace ahora algo más de un año, cuando los planes de ajuste fiscal plurianual que los Estados miembros habían pactado con la Comisión Europea apenas llevaban unos meses en marcha, fue la propia presidenta del Ejecutivo de la UE, Ursula Von der Leyen, la que planteó la suspensión de las reglas en lo concerniente al gasto en armamento.

Al final, la propuesta salió adelante y 17 Estados miembros se acogieron a esta opción. La medida facilitó el compromiso que los países de la UE que forman parte de la OTAN, menos España, asumieron meses después en la cumbre de la Alianza Atlántica para elevar esta partida hasta una cifra equivalente al 5% del PIB en 2035. Esto supone un incremento significativo en 10 años. No hay cifras oficiales todavía de la factura en defensa en 2025, pero sí hay alguna estimación como la de la Agencia Europea de Defensa que esperaba un incremento hasta una cifra agregada del 2,1%. Los números, no obstante, esconden incrementos muy sustanciales en los últimos años en los países más próximos a Rusia: Polonia supera de largo el 4% y las tres repúblicas bálticas se acercan a ese número. En el otro extremo está España, que ha llegado al 2% en 2025, pero ha dado un salto importante en los últimos años.

Pero junto al gasto en defensa hay otros elementos que sirven para explicar por qué los Estados miembros están teniendo problemas para reducir la deuda pública, como el incremento de los intereses con los que se financia y se refinancia este pasivo. La alta inflación que trajo la guerra en Ucrania provocó la reacción del BCE, que elevó el precio oficial del dinero. Y aunque ya lo ha reducido bastante, no ha vuelto a los niveles anteriores. Esto lo destacó en un informe reciente sobre deuda la OCDE, el club de los países más ricos del mundo, que señalaba que los inversores exigían rentabilidades mayores en los bonos a largo plazo.

También pesa la anémica situación de la economía europea durante los últimos años e, incluso, que se controlaran los precios. La deuda suele medirse en relación al producto interior bruto en términos nominales −esto es sin descontar la inflación− de un país o de un área económica. Si este PIB crece mucho, el volumen total de deuda pesa menos y todavía menos aún si los precios crecen bastante.

Esto se ve claramente al analizar el caso de España. La economía española ha sido la que más ha crecido en la UE en los últimos años, incluso con la inflación desbocada que hubo en 2022 y 2023. Eso ha sido clave para que haya pasado en solo cuatro años del 109,3% del PIB al 100,7%. En ese mismo periodo de tiempo, Alemania, uno de los guardianes de la ortodoxia fiscal, apenas ha podido reducir su pasivo unas décimas, hasta el 63,5%. En todo este periodo, la mayor economía de la Unión ha estado estancada.

Pero cuando se analiza estrictamente la evolución de las cuentas públicas de la UE por países, destacan otros como Francia, Italia o Grecia por ser los que tienen una deuda más grande. En el primero de ellos, su bloqueo político ha imposibilitado la adopción de medidas que rebajen el déficit público, que está por encima del 5% del PIB en los últimos tres, y ha impulsado su deuda hasta el 115,6% del PIB (seis puntos más que a finales de 2023). Italia, por su parte, tampoco logra embridar su déficit y mantiene un pasivo que supera peligrosamente el 137% del PIB. Grecia, en cambio, sigue recuperándose de su profunda crisis fiscal de comienzos de este sigue y aunque sigue teniendo la deuda más abultada de la UE (146,1% del PIB a finales del año pasado), la está reduciendo a velocidad de crucero: 33 puntos del PIB en los últimos cuatro años.

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