España, a la italiana
Si no fuera por Mariano Rubio ( ... ), Felipe González podría encarar con alguna confianza las elecciones europeas, apoyándose en los indicadores económicos que apuntan , por fin, hacia la salida de la crisis. Por el contrario, el presidente está en el ojo del huracán político de la corrupción, y su estabilidad nunca ha sido tan frágil desde que los socialistas llegaran al poder. ( ... )Si lo de Rubio fuera un caso aislado, la corrupción no llenaría las primeras páginas de todos los diarios españoles. ( ... ) Los casos de corrupción han alimentado el debate sobre la italianización de España, aunque nadie haya llegado a compararlos. ( ... ) González ha dejado claro que no tiene intención de irse y que se propone agotar su mandato de cuatro años. Ha reconocido que la corrupción está provocando desmoralización y ha prometido investigar más efectivamente los escándalos, así como sancionar a los culpables. Pero su actitud es más de desafío que de arrepentimiento.
El Partido Popular señala, con cierta razón, que González ha hecho demasiado poco y con demasiada tardanza. ( ... ) Otros grupos de la oposición también han pedido su dimisión. ( ... )
Algunos dicen que González está en las últimas. Sin duda se precipitan. El presidente disfruta en la batalla política ( ... ) y sabe que, aunque la oposición le apedree con entusiasmo, probablemente no quiera unas elecciones generales nueve meses después de perder las últimas.
, 22 de abril


























































