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Un grupo de transeúntes detiene a dos atracadores

Eulogio, su mujer y la hija de ambos paseaban tranquilamente por las calles de la localidad de Alcalá de Henares (164.000 habitantes) cuando alguien les tapó los ojos, les puso una navaja en el cuello y les obligó a tirarse al suelo.Uno de los tres atracadores tiró del bolso de la hija de Eulogio y sacó de él un sobre que contenía un total de 363.000 pesetas en billetes.

Apenas media hora antes, la familia agredida y asaltada había sacado la citada cantidad de una oficina del Banco Bilbao Vizcaya situada en pleno centro de la ciudad.

Eulogio, al que ayer aún le temblaba el brazo, está recién operado de una afección en la cadera. Tan sólo hace dos días que ha dejado para el olvido las muletas. Y su pierna continúa doliéndole.

Pero el pasado viernes a las 11.15 de la mañana, cuando le atracaron, "hubiera corrido tras ellos hasta Barcelona". Eulogio está seguro de que sus asaltantes les vigilaban y de que les siguieron desde que salieron de la sucursal bancaria.

Tras el robo, Eulogio corrió, gritó y vio cómo la gente que paseaba por la calle y que había observado el suceso comenzó a perseguir a los asaltantes.

Unos obreros que realizaban obras en una ermita cercana, pala en mano, y un numeroso grupo de personas siguieron a los atracadores y obligaron a dos de ellos, Eugenio Fernando M. Q. y Víctor Manuel P. L., ambos chilenos, a tirar las dos navajas que empuñaban, de 20 y 25 centímetros de hoja, respectivamente, y a rendirse.

La Policía Local de Alcalá de Henares, avisada por los vecinos, les detuvo momentos después. El tercer atracador logró huir del cerco.

Eulogio se mostraba ayer compasivo y perdonaba a sus asaltantes por las posibles represalias. Decía: "Que la justicia haga con ellos lo que quiera".

Eulogio no reclama nada, ya que piensa que el disgusto que él y su familia han padecido "no se paga con dinero".

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