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Cartas al director

Bombardeo

Ante el continuo bombardeo por la prensa de casos en que la práctica médica conduce a resultados adversos -a accidentes, como se designan por los profesionales-, conviene precisar:1. Que todo acto médico, por inocente que parezca, conlleva riesgos, cuya incidencia se ajusta a cifras que periódicamente son revisadas en las publicaciones médicas.

2. Que todo profesional de la medicina incurre en accidentes y ello por leyes estadísticas, no forzosamente por negligencia.

La prensa se empeña, sin embargo, en culpar, en denunciar, lo cual resulta fácil, pues cualquier acto fortuito, si uno se esfuerza en defórmarlo, puede ser adscrito a una perversa intencionalidad.

Esta sociedad tan civilizada está rescatando la práctica ancestral de matar al curandero si no sana el paciente. Y la prensa participa en el jolgorio, y las compañías aseguradoras médicas huyen despavoridas.

A los profesionales sanitarios se les debe recomendar que, antes de atender a una necesidad médica, piensen que pueden ser escarnecidos por la prensa, juzgados por lo criminal y arruinados por los demandantes. Que se defiendan de una sociedad a la que, en sus ingenuos ideales, pretendieron consagrarse. Que sean antes astutos y escurridizos que dignos profesionales-

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