Ir al contenido
_
_
_
_

La nueva música antillana llega a España de la mano del grupo Kassav

La banda de Guadalupe y Martinica actúa esta noche en Madrid

En los últimos 10 años, estos músicos de las Antillas han llegado a convertirse en el grupo francés que más discos vende en el mundo. Sus giras les han llevado de África a Estados Unidos y desde Brasil hasta Japón; Miles Davis los cita en su autobiografía como ejemplo de música que apunta hacia el futuro y The New York Times no les ha escatimado ellogios. Son los padres del zouk, cóctel terapéutico de ritmos caribeños y africanos. "Un mensaje de buen humor y convivencia", asegura Jocelyne Béroard, cantante y portavoz de Kassav.

El Ministerio de Cultura de Francia patrocina esta semana conciertos de artistas franceses en varias capitales europeas. A Madrid llega un grupo cuyos integrantes disponen de pasaportes de esa nacionalidad, aunque la mayoría de ellos tenga la piel oscura y lleguen, de las Antillas. Además, cantan exclusivamente en creol, un idioma que se originó durante la esclavitud y que estaba muy mal visto por los colonizadores. "En primer lugar se trata de cultura antillana porque ahí nace nuestra música; al mismo tiempo se considera cultura francesa ya que somos franceses. La cultura antillana es una mezcla. contradictoria que surge de los encuentros de muchas otras", dice Jocelyne Béroard. "No me considero víctima del racismo, aún siendo consciente de que existe, en todos los países, una tendencia general de las personas a protegerse, y que éstas pueden acabar comportándose de forma estúpida.".Jacob Desvarieux y los hermanos Décimus lo fundaron en 1979, pero fue en 1984 cuando Kassav se encaramó por primera vez a las listas de ventas con la canción Zouk-la-sé sel médikaman nou ni (El zouk es la única medicina auténtica). "Alguien que trabajaba con antillanos marginados", dice Béroard, "me contó que algunos de los que estaban más deprimidos, le confesaron que de no ser por el zouk, se habrían suicidado".

En lengua criolla, el verbo zouké significa ir de fiesta, y lo que Kassav ha sintetizado es una contagiosa música de baile. El secreto: colocar los ingredientes (biguine, calypso, compas haitiano, reggae, funk) en proporciones adecuadas y agitarlos convenientemente hasta obtener el zouk. Lo explicaba años atrás Desvarieux: "Fuimos capaces de encontrar un tipo de música con el ritmo de la música negra y la armonía de la música blanca; el reflejo de la cultura antillana, el mestizaje".

Desde los tiempos del biguine que se bailó en el París de los años treinta, no se había visto nada igual. Ahora, Kassav es un símbolo para los jóvenes de las pequeñas islas de Martinica y Guadalupe. Su nivel de vida es superior al de la mayoría de sus vecinos del Caribe, sin embargo "el alejamiento y las diferencias culturales con respecto a Francia han hecho que a veces nos sintamos olvidados", puntualiza Jocelyne Béroard. Por eso, el éxito internacional del grupo ha devuelto a los antillanos, el orgullo de serlo.

Kassav actúa hoy en la sala Aqualung a las 22 horas. Precio: 1.800 pesetas.

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_