Cierre de la Bazán
El cierre en agosto de los astilleros de la Empresa Nacional Bazán en Cartagena -véase artículo en la sección de Economía del 7 de agosto-, y, a consecuencia de ello, la pérdida de un pingüe contrato con General Electric, me ha causado verdadera consternación. Un centenar de soldadores especialistas de Bazán se negó a trabajar con el horario requerido por General Electric: Bazán trabaja en jornada continuada, y no de 8.00 a 19.00 como impuesto por las necesidades internas de la empresa extranjera.A mi parecer, éste es uno de los buenos ejemplos de cómo no se tiene que tomar como excusa la pésima coyuntura económica internacional para explicar todos nuestros males. Antes de eso hemos de darnos cuenta de que, para empezar, tenemos que barrer nuestra propia casa.
Aprendan los intocables técnicos de Bazán que ninguna empresa del sector privado hubiese dejado escapar tal contrato, que -aunque ellos no lo perciban- los tiempos que corren son muy difíciles y que "no está el horno para bollos", que hay miles de técnicos desempleados en España deseando tener una posibilidad de trabajar ¡con cualquier horario!; finalmente, señores técnicos de Bazán, les pido un poco de consideración: que Bazán no les pueda despedir por negarse a trabajar no es razón para mostrar tal desprecio hacia la sociedad.-


























































