Los Reyes concluyen su primera visita a Turquía en el Gran Bazar
El rey don Juan Carlos concluyó ayer su primera visita a Turquía convencido, según declaró en el aeropuerto, de que su viaje ha supuesto "un estrechamiento de los lazos" que unen ambos países, que obrarán conjuntamente "por la paz y seguridad de (...) Europa y el Mediterráneo en particular". Esta colaboración ha empezado ya. El ministro de Asuntos Exteriores, Javier Solana, que acompañó a los, Reyes durante 24 horas en Ankara, prometió transmitir a los mediadores en el conflicto de la ex Yugoslavia, David Owen y Thorvald Stoltenberg, las sugerencias de su homólogo turco, Hikmet Cetin.
Solana prometió a Cetin que también le mantendrá informado de las deliberaciones del Consejo de Seguridad de la ONU, que España presidirá a partir del martes.La última jornada de la estancia de los Reyes empezó con sendas audiencias a una delegación de la Fundación del V Centenario y al Consejo del Gran Rabinato aunque su jefe, David Asseo, no acudió a la cita por encontrarse enfermo. Le sustituyeron Delyo Behmoras, Haim Kohen y Sami Herman que informaron al monarca en español y, a veces, en ladino (español del siglo XV) de cómo los sefardíes conservan aún costumbres españolas.
En torno a 25.000 judíos de origen español están en su gran mayoría afincados en Estambul. Algo más de la quinta parte habla todavía el castellano. En situación generalmente acomodada, son ciudadanos turcos y gozan de los mismos derechos que sus compatriotas. Sólo unos 300, según el consulado de España, poseen la nacionalidad española.
A ellos se dirigió el Rey, en el breve discurso que pronunció el pasado jueves en la residencia de verano de la Embajada española, instándoles a "ser un nexo eficaz entre los pueblos turco y español".
Compras en Estambul
Después de las audiencias, la jornada tuvo un marcado carácter turístico con la visita a la iglesia de San Salvador de Incora, a la mezquita de Suleymaniye, la mayor de Estambul, y sobre todo, y al Gran Bazar, donde los Reyes pasaron dos horas comprando en medio de un auténtico tumulto de fotógrafos, curiosos turcos y turistas extranjeros.Los modales algo bruscos de los agentes de seguridad en medio del bullicio incitaron a don Juan Carlos a intervenir en más de una ocasión para permitir pasar a los fotógrafos. Llegó incluso a preguntar a los informadores gráficos dónde debía colocarse para que le sacaran las mejores instantáneas. Mientras, el séquito real aprovechaba también para comprar antes de que se vuelva a devaluar la peseta.


























































