Nadie es culpable de que dos ancianos murieran de hambre durante una huelga
El juez José Alberto Gallego no ha hallado culpables en el caso de los dos ancianos de Madrid que se murieron de hambre durante la huelga de 20 días que mantuvieron a finales de 1991 los trabajadores de asistencia a domicilio.El juez ha decidido sobreseer las diligencias por entender que ni la empresa Amad (una de las contratadas por el Ayuntamiento para la ayuda a domicilio) ni Victoria M. G., la trabajadora a quien Amad encomendó el cuidado de los ancianos durante la huelga, actuaron de forma negligente, según han informado fuentes judiciales.
En las diligencias ahora sobreseídas consta un informe del Instituto Nacional de Toxicología que atribuye el fallecimiento de los hermanos Julio y Pilar López de las Heras, de 81 y 87 años de edad, respectivamente, a "la desnutrición" en el caso del primero, y a la "inanición" en lo que respecta a la anciana.
Ambos fueron hallados muertos en la casa en la que vivían, en el número 3 de la calle de la Manzana -Noviciado-, el 6 de noviembre de 1991, casi dos semanas después de que comenzara la huelga. Antes de la acción de protesta, que afectó a unos 5.000 ancianos de Madrid, una asistenta atendía todos los días durante una hora a los fallecidos. Después, ya con los servicios mínimos en vigor, la atención se redujo a una hora durante los martes y los viernes. Pero uno de esos viernes cayó en festivo y la asistenta suplente, Victoria M. G., no acudió al domicilio. El lunes siguiente sí fue, y llamó a la puerta, pero se marchó al rato sin que nadie contestara.
El juez ha tomado declaración a los responsables de Amad y a la empleada. Ésta ha asegurado que, durante los dos días que fue a casa de los ancianos, les llevó "buenas bolsas de comida". Días antes de comparecer ante el juez, declaró a este periódico: "Que pregunten a las personas que los atendían habitualmente", para saber cómo se comportaban.
Las citadas fuentes judiciales han asegurado que una persona no se muere de hambre porque deje de comer una semana. Los ancianos Julio y Pilar sufrían, no obstante, problemas de salud: ella tenía una lesión en la cadera que le impedía caminar y él era diabético.
Investigación
El juez José Alberto Gallego se hizo cargo de la instrucción del sumario después de que la Fiscalía de Madrid presentara de oficio una denuncia en el juzgado de guardia para que se investigasen tan extrañas muertes. Fuentes judiciales confirmaron ayer el sobreseimiento de este sumario, aunque matizaron que la resolución es provisional. "Ahora queda que el fiscal diga si está o no de acuerdo".


























































