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Una auditoría en el Colegio de Arquitectos balear llevó a dos empleados a fugarse

La dirección del Colegio de Arquitectos de Baleares descubrió antes de Semana Santa diversas anomalías en los libros contables de la entidad y en sus sistemas informáticos de asientos bancarios. El colegio procedía a verificar sus sospechas mediante una auditoría financiera cuando, el pasado día 15, desaparecieron súbitamente de sus puestos de trabajo dos de sus empleados, el jefe de administración, Juan Bordoy, y su compañera sentimental y oficinista en la entidad, Josefina Márquez (ver EL PAÍS de ayer). Al parecer, ambos han huido con más de 30 millones de pesetas de los fondos del colegio.La fiscalización de los fondos. evidenció irregularidades en la contabilidad colegial y posiblemente motivó la fuga de los dos empleados.

El nombre de Bordoy aparece citado en las cintas grabadas por el concejal que denunció el presunto intento de soborno de un edil socialista en Calviá por parte del PP.

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