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"Estaban en la edad de empezar a hablar"

Los vecinos de la calle de Tartanga, un barrio popular de Erandio, conocen a Arantxa Asla, la madre de Fabio y Alexander, "de toda la vida". "Sus padres regentaron durante años el bar Erandio", recuerda una maestra de la que Arantxa fue alumna en el colegio de La Compasión, cercano al lugar del atentado donde ahora estudia Marcos, su hijo mayor. "Era una chica del pueblo, normal, como las de su edad"."La noticia me ha dejado de piedra", dice una mujer cincuentona que vive justo en el portal de enfrente de la familia Moreno. "Los pequeños salían muy a menudo con el padre o con la madre, les pasean en una sillita de mellizos, vestidos igualitos, se parecen mucho. Están en la edad de empezar ya a hablar", explica esta mujer.

Quienes curioseaban por detrás de la línea de seguridad instalada por la Ertzantza repetían que "otra vez les ha tocado pagar a justos por pecadores". "Sabíamos que era guardia porque vive por aquí desde hace muchos años, pero nunca piensas que les puede pasar a ellos", decía un vecino. "Vaya trago para esta pobre chica", dice un hombre que prefirió no identificarse. "Un trago que tenían que chupárselo los que ponen las bombas".

En un bar de la carretera que une Erandio con Getxo por el borde de la ría, a pocos metros del coche reventado por la bomba y de una chaqueta de niño abandonada en el suelo, los clientes preferían no dar detalles sobre lo ocurrido a los periodistas. "Sólo hemos oído el ruido, un petardo tremendo".

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