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Alcaldes socialistas discrepan sobre el modo de aplicar la moción de censura

El alcalde de Barcelona, Pascual Maragall, y el presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina, discreparon ayer en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) sobre la conveniencia de aumentar el número de concejales necesarios para derribar a un alcalde en una moción de censura.Leguina, que también es presidente de la Federación Socialista Madrileña, se mostró partidario de mantener el sistema actual, por el que basta la mitad más uno de los votos de los concejales de una corporación para forzar la caída de un alcalde. Frente a ello, Pascual Maragall aseguró que deberían exigirse mayorías más cualificadas, para que pueda preservarse la estabilidad y la gobernabilidad de los ayuntamientos.

La tesis de Maragall fue apoyada por los alcaldes de Valladolid y Gijón, los socialistas Tomás Rodríguez Bolaños y Francisco Álvarez Areces, respectivamente, y por el de San Sebastián, Javier Albistu Marín, de Eusko Alkartasuna. Maragall defendió también la ampliación del mandato de los alcaldes de cuatro a seis años.

Joaquín Leguina fue el único que se opuso a las tesis defendidas por los alcaldes, por considerar que, precisamente, "la democracia consiste también en poder derribar gobiernos".

Pérdida de confianza

Para Rodríguez Bolaños, la falta de estabilidad de algunos alcaldes ha dado lugar a la pérdida de confianza de los electores en sus instituciones, al transfuguismo y, en ocasiones, a "espectáculos bochornosos".Añadió que en esta legislatura ha habido 101 mociones de censura en ayuntamientos y más de 4.000 que han sido desestabilizados por la posibilidad de ser censurados.

Maragall coincidió con las opiniones de su compañero de partido Rodríguez Bolaños y añadió que, mientras las mociones de censura habían logrado cambiar las alcaldías de Valencia y Madrid, las comunidades autónomas de esas regiones siguen presididas por las mismas personas.

En su opinión, este fenómeno se explica por la facultad que tienen los presidentes de las comunidades autónomas para disolver las asambleas y convocar elecciones ante una posible moción de censura.

El alcalde de San Sebastián, Javier Albistu Marín, se mostró partidario de la elección directa de los alcaldes, sistema que, a su juicio, funciona correctamente en Francia.

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