Amnistía Internacional acusa a la policía brasileña de torturas y asesinatos
La policía brasileña emplea la tortura como práctica generalizada. Muchos policías matan a sospechosos de liderar grupos de exterminio, los escuadrones de la muerte, por saber que tales actividades rara vez son castigadas. Los ciudadanos brasileños, especialmente negros y pobres, sufren cada día más bajo la brutalidad de la policía. Estas denuncias fueron hechas ayer en Sáo Paulo por Amnistía Internacional.La organización defensora de los derechos humanos, que no suele divulgar sus informes en el propio país investigado, ofreció una insólita conferencia de prensa para dar a conocer los resultados de sus estudios sobre torturas y ejecuciones extrajudiciales en Brasil.
La organización añade que muchos jueces, policías y funcionarios de las administraciones provinciales en Brasil deploran los abusos y las brutalidades cometidos por policías, pero las autoridades no castigan esos crímenes.
Muchos policías se dedican a una lucrativa actividad fuera de su horario de trabajo: eliminar a personas sospechosas. Los justicieros llegan a casi 300 en las 115 favelas de Sáo Paulo. Indica también el informe que la tortura de presos, sobre todo negros y gente pobre, sigue siendo una práctica común en las comisarías de todo el país. Las policías civil y militar brasileñas implantan el terror con la amenaza de liquidar también a quien pueda servir de testigo en los pocos procesos que la justicia promueve contra policías acusados de brutalidades o asesinatos.
Amnistía Internacional concluye que la reacción de los brasileños ante denuncias de este tipo es peculiar. Debido a la criminalidad en las grandes ciudades, mucha gente considera la brutalidad policial como un mal necesario y muestra antipatía hacia los centenares de organizaciones que luchan por los derechos humanos.
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