Quien provoca es el paro
Esta carta viene a cuento de la polémica sentencia de la minifalda.
Mi opinión, como mujer y trabajadora, es que en este desgraciado caso (como en tantos otros, ¡ay!, no denunciados) la única provocación es el paro y el hecho de que el puesto de trabajo dependa exclusivamente del albedrío de un señor.
Si, en lugar de tratarse de una subordinada, se hubiera tratado de una jefa, ni el calor, ni la embriaguez, ni la mucha hombría, ni la más pequeña microfalda lucida por la mismísima Marilyn Monroe hubiesen dado lugar al percance.
Me parece perfecta la actitud del juez al dar carácter preventivo a la sentencia, pero si de lo que se trata es de evitar la provocación, más que de castigar la falta, entonces evítense el paro, el despido libre y la discriminación de la mujer-


























































