¿Qué puede hacer uno?
Uno tiene 18 años. Uno vive más o menos preocupado por los problemas de las gentes. Lo que leePasa a la página siguiente
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en los periódicos le influye más o menos. Pero no deja de ser eso: algo leído. Uno se impresiona como se puede impresionar cuando lee una novela. Uno no se da cuenta de lo que es y no es ficción.
Pero resulta que cerca de casa a uno le construyen unas viviendas. Uno, desde su cama, a las siete y media de la mañana puede oír cómo van llegando los obreros.
Pasan los días y uno se va dando cuenta de que la ya estrecha calle se ha vuelto intransitable por culpa de las hormigoneras y los camiones. Las cosas llegan hasta el extremo de que uno no puede sacar su coche del garaje una mañana. Los capataces y directores de la obra le contestan a uno evasivamente, como si la cosa no fuera con ellos.
La situación se repite. Cada día más ruido. Cada día más camiones. Cada día la calle más atestada.
Uno, un día, se harta y deja su coche, en vez de en el garaje, enfrente de la entrada de la obra, para fastidiar al dichoso camión.
Uno sale a las nueve y media. Uno se siente orgulloso de sí mismo, ha obrado bien. Ha fastidiado un poco al capataz y por ello los obreros no perderán dinero, ya que uno está convencido de que les pagan por meses.
Cuando uno va a arrancar el coche, un obrero se le acerca y le comenta la faena que les ha hecho. Uno se indigna: "Pero a ustedes, ¿qué les importa? Ustedes cobran por meses, no es culpa suya que yo haya dejado aquí el coche". "No, señor, sí que nos influye: trabajamos a destajo, hora trabajada hora pagada; venimos desde la provincia de Toledo".
Uno, al oír esto, sólo puede enrojecer y disculparse. Al oír esto, uno sólo puede sentir cómo algo dentro de él amenaza con estallar ante tal situación. Al oír esto, uno se da cuenta de que tiene muy poca conciencia de lo que es la vida real; uno vive en un mundo de ilusiones. Pero al instante a uno se le plantea un problema mucho más grave y frustrante. ¿Qué puede hacer uno?.-Marcos Ynduráin.
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