Situación deportiva
Está bien que el Gobierno vasco esté "dispuesto a apoyar" a los pelotaris en huelga en Estados Unidos. Sería aún mejor que antes el Estado se preocupara de rectificar injusticias deportivas en casa.Los problemas de los pelotaris son laborales, con los empresarios. Ni el Gobierno estadounidense ni ninguna federación les pone obstáculos. No hay cupo para los 525 jugadores vascos ni límite alguno de extranjeros en ningún deporte, universitario, amateur o profesional. Los. pelotaris no tienen que ser residentes en EE UU ni mucho menos ciudadanos: compiten con visados temporales para trabajadores cualificados, el H1 o H2.
Pero aquí, al tener mi hijo Jay nacionalidad norteamericana, la RFEF le ha negado el mero derecho a jugar con el Guecho juvenil en categoría nacional. ¡Esto, a un joven amateur que legalmente vive en España desde 1974, que siempre ha ido a colegios nacionales, que lleva años en la Federación Vizcaína y que el Athlétic considera como de su canteral ¡Esto, al hijo de un profesor que paga impuestos a Madrid y Vitoria y ha trabajado durante 12 años para los ministerios de esas dos capitales!
A pesar del apoyo del consulado de EE UU, de la AFE y de abogados, y a pesar de artículos aparecidos en la Prensa, los organismos oficiales nos han cerrado las puertas. ¿Por qué el apoyo del Gobierno vasco no alcanza a Jay, que también es de Euskadi? La RFEF ha persistido en sus negativas, aduciendo sinrazones carentes de sentido. Hablan de "proteger la cantera", como si el deporte sólo existiese para la selección. Argumento falso, como demuestran M. Rico (FutGol, abril) y la presencia de extranjeros en Primera y Segunda A. Quizá la razón más profunda sea la que me dio un federativo: también es injusto que él, por no medir 1,70, no pueda ser guardia civil.
La infraestructura deportiva española ha permitido que la RFEF rompa el sueño de un joven inocente, y esto es imperdonable.-
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