Más ruido
Hace unos días todos pudimos escuchar en el telediario una noticia, realmente asombrosa, que rezaba, aproximadamente, de la siguiente manera: "El calor y el ocio (muy característicos del verano) excitan enormemente a aquellos que, por uno u otro motivo, deben permanecer en sus casas. Varias personas de diferentes partes del país han agredido a sus convecinos por motivos tales como tener puesta la radio, escuchar música, etcétera". Se supone que tales actividades perturban la siesta de tan pacíficos señores/as.Soy estudiante de piano y esta noticia me afectó profundamente, puesto que yo también soy candidato a que me asesten un buen golpe en la cabeza. Ya se me ha amonestado varias veces: "Oiga usté, haga el favó de no tocá la trompeta u lo que sea, que mi niño tié que dormí la siesta".
No hay ninguna ley que prohíba tocar el piano de cinco a ocho de la tarde (me lo dijo el último municipal encargado de reprimirme), con lo cual me arriesgaré a ser aporreado por cualquier vecino.
Estoy seguro de que si estas personas dedicaran su tiempo libre a leer El Quijote no les molestaría demasiado la Sonata número 8 (Op. 13) Patética, de Beethoven, o el Carnaval de Viena, de Schumann.-


























































