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GENTE

Felipe María Salva Elizalde,

obispo español en la prelatura de Camana (Perú), ha necesitado la ayuda del gobernador civil de la ciudad de Arequipa, Raúl Díaz, para evitar salir de la ciudad en burro acosado por los feligreses. Los católicos de la zona estaban muy indignados con el obispo español por haber obligado a trasladarse a una congregación de monjas y a varios sacerdotes carmelitas, muy apreciados por los feligreses. Desde que comenzaron los incidentes, la policía custodia el domicilio de Felipe María Salva. El gobernador logró calmar a la multitud con la promesa de informar de lo sucedido al nuncio apostólico, Luigi Dossena.

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