Al margen de toda polémica
sobre el descubrimiento y colonización de América está la plenitud, el orgullo legítimo de aquellos momentos grandiosos que nos corresponden por derecho. La historia no es materia elástica que podamos moldear a nuestro antojo; la historia es como es; está ahí para ser considerada con el equilibrio y la mesura que el transcurso de los siglos nos proporcionan, asumiendo lo bueno y lo malo que conlleva, sin olvidarnos de aquello que nos define como uno de los pueblos europeos con mayor riqueza en nuestro acervo histórico.Me parece perfectamente legítima, que no triunfalista, la celebración de un acontecimiento de tal magnitud como el descubrimiento de un nuevo mundo y su asimilación hacia Occidente, lo cual demuestra el empuje de España en aquellos momentos de nuestra historia. Fue algo grande, quizá lo más grande que nos haya ocurrido a los españoles a lo largo de nuestro dilatado acontecer histórico, y de lo cual podemos sentimos gozosa y legítimamente orgullosos.
Los acontecimientos históricos, nunca han sido totalmente positivos ni absolutamente denigrables. Toda grandeza conlleva sus miserias, pero el reconocimiento de éstas -que las hubo, sin duda- no debe llevarnos a denostar aquello que de positivo y magnífico hay en nuestro pasado histórico.- Víctor Martín.


























































