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LAS VENTAS

Carretero entra en órbita

JOAQUÍN VIDAL Varios novilleros han entrado en órbita a lo largo de este trampo final de la temporada. Se les ha visto torear y bien: por eso. José Antonio Carretero es uno de ellos y ya planea, ingrávido, por los espacios siderales, orbitando en torno al olimpo de las figuras. Si persevera y acaba entrando en el olimpo, es cuestión que pertenece al ámbito de lo profético.De momento, ayer, con novillos encastados, ensayó el toreo clásico, y le salió de dulce.

Hubo en su actuación pasajes importantes: las dobladas a su primero, cargando la suerte, bajando la muleta, que hurtaba a la codicia del novillo retirándosela por bajo el morro. 0 la forma de plantear el toreo al natural, bien cogido el estoquillador, adelante el engaño. Y cuando sintió en plenitud su torería, la lidia que dio al sexto, por verónicas, galleando chicuelinas, los lances a una mano para poner en suerte a la fiera.

Plaza de Las Ventas

6 de octubre.Novillos de Lupi, con trapío; 4º condenado a banderillas negras. José Luis Seseña: aplausos; aplausos. José Luis Bote: petición, ovación y salida al tercio; palmas. José Antonio Carretero: oreja; oreja; salió a hombros por la puerta grande.

Bien es verdad que a caballo había otra, o eso parecía; alguien provisto de carnicera puya, que blandía ferozmente para partir la espalda al novillo. Quedó éste lamentando haber nacido y aceptó el dominio del, diestro orbital, que instrumentaba naturales sobrado de valor. Se apreciaron defectillos técnicos, que le obligaban a rectificar terrenos, pero son propios de novillero y la experiencia se los corregirá.

Sus compañeros de terna gozaron de menor fortuna. Tanto Seseña como Bote exhibieron estilo en sus primeros novillos, que salieron boyantes, y estuvieron decorosos en los otros, que salieron mulos. Bastante es, y aún tienen más cosas que decir. Los novilleros cambian mucho, hasta físicamente. Bote, por ejemplo, que era hasta hace nada un chiquilicuatro, apareció ayer alto y fortachón como un cabo de gastadores. También poseía, hasta hace nada, un toreo de filigrana, y el que ejecutó ayer era de consumo. Cuando defina su personalidad ajustará su toreo. Banderilleó vulgar y Carretero le ganó la partida en esta suerte. Carretero tenía su día fastuoso. Pero ha entrado en órbita y ya no puede perder nunca la ingravidez, pues un batacazo desde esa altura sería la desconcatenación.

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