Abena
El simulacro de fusilamiento de Abena no sólo ha si do un abuso de autoridad, sino una vil e inútil tortura contra unos inofensivos e inocentes ciudadanos. Espero que los responsables sean juzgados y condenados con el máximo rigor que la ley establezca. Lástima que el principio de la unidad jurisdiccional que establece la Constitución no sea una realidad y que para saber cuáles han sido los artículos violados por los responsables tengamos que remitirnos al propio y especial Código Militar. No sé cuándo podré creer que la función de los militares es estar al servicio de la sociedad para mantener la paz y para defendemos. Y tengo miedo de que una Compañía de Operaciones Especiales del Ejército venga un día a mi barrio a realizar lo que ellos llaman "prácticas de instrucción militar". Si los militares van a seguir jugando con las armas de esta manera, no creo que consigan la tan anhelada integración en la sociedad civil.-


























































