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Cartas al director

El espiritismo

Para información de las personas que, como yo, lean cada semana estas páginas y correción al señor Viqueiras, hoy al frente del Museo Pasa a la página 12 Viene de la página 11 de la Policía, y al señor Orgambides, autor del artículo que deseo comentar, escribo estas líneas.En el mencionado artículo del periódico del 5 de febrero de 1984 aparece un trabajo que me ha hecho sentirme, como siempre, molesta y dolorida ante la ignorancia de las personas que se atreven a opinar, escribir y comentar sobre algo que desconocen por completo. Esto sucede bastantes veces y hora es de que es te hecho desaparezca, ya que si estamos en una democracia no debe uno enjuiciar a nadie sin el debido respeto.

Se habla de videntes, echadoras de cartas, adivinos y espiritistas. Todos considerados desde un mismo plano de desconfianza y difamación. Nosotros, los espiritistas, también estamos en contra de esa clase de comercio y lamentamos que haya quien se diga espiritista médium y se lucre económicamente de esas facultades que dice poseer. Pero el que eso suceda no es óbice para que todo sea considerado una sola y única acción.

El espiritismo es una doctrina filosófica, espiritual, que nada tiene que ver con lo suscrito arriba. Es una de tantas formas religiosas de dirigir la vida de cada ser humano; perfectamente legalizada en el Estado español, lo mismo que en cualquier país del mundo, con centros propios, los cuales suelen costar dinero a sus afiliados, que no lamentan, pero sí cotizan en vez de lucrarse con ello.

Ya es hora de que vayamos entrando en razón y no desfiguremos conductas honorables comparándolas con otras menos respetables. Sucede como en otras muchas cosas; se dice, por cierto, rumores sin profundizar en su origen, y esto es lamentable. /

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