Moscú mantiene su negativa a dialogar con Washington desde posiciones de inferioridad
Moscú y Washington no podrán entenderse mientras la Administración Reagan se empeñe en dialogar con la Unión Soviética "desde una posición de fuerza y avasallando", manifestó ayer el embajador soviético, Viktor Israelian, en la jornada inaugural de la Conferencia de Desarme de la ONU. El reproche de Israelian fue incluso más lejos: Estados Unidos practica sistemáticamente una política de obstrucción a las iniciativas de paz soviéticas.
En su intervención ante la Conferencia de Desarme de la ONU, que ayer inauguró la sesión de primavera, el jefe de la delegación soviética también reprochó a Washington el querer transformar el mundo entero "en esfera de sus interes vitales".Israelian, en un tono enérgico, denunció la desmesura de los créditos militares norteamericanos, aprobados para los seis próximos años y, al referirse al despliegue de euromisiles, sostuvo que el desafío de la OTAN había provocado un incremento de la tensión internacional.
Después de responsabilizar a Estados Unidos del abandono de la mesa de la negociación, Israelian volvió a repetir que el diálogo Este-Oeste sólo puede mantenerse "en condiciones de igualdad y no de fuerza". Para que la URSS pueda volver a Ginebra, advirtió, han de desaparecer antes los euromisiles que comenzaron a llegar a Europa el pasado mes de diciembre.
La URSS está dispuesta a discutir la congelación de los arsenales nucleares, afirmó el embajador soviético, pero siempre que se respete el principio de la igualdad y la seguridad recíprocas. Un paso importante, concluyó, sería que Estados Unidos renunciase a ser el primero en recurrir al arma atómica, compromiso que públicamente ha adquirido ya la URSS.
El Comité de Desarme de las Naciones Unidas está integrado por las cinco potencias nucleares (Estados Unidos, Unión Soviética, China, Francia y Reino Unido) y 35 Estados más en representación de todas las áreas geográficas y alianzas militares. La sesión de primeravera durará doce semanas y en la agenda figuran los mismos temas desde hace varios años: la prevención de la guerra nuclear, la utilización del espacio extraatmosférico, la prohibición de ensayos nucleares y el empleo de armas químicas, bacteriológicas y otras de destrucción masiva.
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