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Un modesto coleccionista de Stuttgart vendió a 'Stern' los falsos diarios de Hitler

Un modesto coleccionista de recuerdos de Hitler vendió al semanario de Hamburgo Stern los falsos diarios del dictador alemán, según aseguró anoche el propietario de la revista, Henri Nannen. Su nombre es Konrad Fischer, y posee una pequeña tienda en Stuttgart, donde vende diferentes objetos que evocan el periodo nazi. Fischer, que se hace llamar también Konrad Kujau, se encuentra, en estos momentos, en paradero desconocido.

Henri Nannen declaró, en una entrevista concedida a la televisión alemana, que "el semanario consiguió que el periodista Gerd Heidemann (el descubridor de los falsos diarios) revelara el nombre de su fuente". Heidemann fue despedido ayer de su trabajo.El propietario de Stern afirmó que Heidemann había recibido poco más de nueve millones de marcos (unos 500 millones de pesetas) por la operación.

"Fischer dijo que había obtenido los cuadernos íntimos de Hitler de su hermano, un general del Ejército de la República Democrática Alemana, nos ha dicho Heidemann", según Nannen. "Pero la revista ha descubierto que este general no existe", afirmó el propietario de Stern, quien se declaró "convencido de que la superchería ha sido montada desde la RDA".

La razón aducida por la revista Stern para el despido de Gerd Heidemann es que éste tenía la obligación de haber" comprobado la autenticidad de sus fuentes y de sus proveedores, así como la verdad de sus informaciones".

El periodista acusó ayer a la dirección de Stern, en una conferencia de prensa, de ser la única responsables de no haber probado la veracidad de los documentos que consiguió, así como de su posterior publicación.

Cabeza de turco

Heidemann dijo, en su defensa, que se había limitado a poner los documentos a disposición del semanario y que "han sido publicados a iniciativa del redactor jefe. La revista debería haber procedido a investigaciones más serias", declaró el periodista. En relación con las medidas tomadas contra él por el propietario de Stern, Heidemann dijo: "Nannen cambia de puntos de vista muy rápidamente. Yo le comprendo, necesitaba una cabeza de turco para sus lectores".Más información en última página

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