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La Cámara norteamericana parece decidida a aprobar la congelación de armas nucleares

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"Es un voto fácil", predijo el líder de la mayoría demócrata de la Cámara de Representantes, Thomas O'Neill, quien confia en obtener un rriargen de mayoría de entre cuarenta y cincuenta votos en pro de la resolución para la congelación de armas atómicas. En agosto de 1982, la Cámara de Representantes rechazó idéntica propuesta de resolución por sólo un escaso margen de dos votos.Ante la imposibilidad de que la Cámara acceda a las peticiones de la Casa Blanca, rechazando la resolución, el presidente Reagan intentó que los defensores de la actual estrategia negociadora de EE UU incluyeran al menos una serie de enmiendas a la resolución. Destaca la presentada por el representante republicano de Michigan, William Broornfield, que desea incluir en la resolución que la congelación nada puede aportar en materia de modernización de armas ni en mantener la credibilidad de EE UU en la política de distensión."Una congelación de armas en el momento actual no puede aportar ningún beneficio en las negociaciones para el desarme", afirmó, por su parte, Larry Speakes, portavoz de la Casa Blanca.En realidad, la batalla en el Congreso entre partidarios adversarios de la congelación de armas nucleares tendrá, ante todo, un impacto a nivel de política interna estadounidense. En las últimas elecciones al Congreso, celebradas el pasado 2 de noviembre, el capítulo nuclear fue tema electoral. Referendos populares a favor de la congelación fueron aprobados en ocho de los nueve Estados presentados. EE UU vive ya en precampaña electoral para la elección presidencial y del Congreso, de noviembre de 1984, y ningún congresista puede marginar el impacto que tendrá el tema- del armamento nuclear. Menos aún ante la existencia de movimientos pacifistas en EEUU ("inspirados por el KGB soviético", según Reagan).

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