Anulaciones
Hemos leído recientemente que la princesa Carolina de Mónaco, después d e su separación, será muy pronto princesa soltera.Una boda celebrada con todo tipo de honores, como corresponde a los personajes de que se trata, sin ningún tipo de impedimento, su exquisita educación y aireada a todos los vientos, será pronto anulada «por ser vos quien sois».
Sigue la vergüenza de las anulaciones eclesiásticas concedidas a personajes adinerados o influyentes, que precisan de abogados muy especialistas, viajes muy costosos, donaciones, visitas directas al Papa, etcétera, mientras existen gran cantidad de individuos cuya anulación matrimonial constituye un verdadero calvario a lo largo de años y años, que, como una pelota, van de un tribunal a otro de la geografía española con impedimentos tremendos, capaces de agotar la paciencia al más preparado; todo ello por no disponer de fortuna o no ser persona influyente.
Cuando se airean las estafas inmobiliarias y corrupciones económicas o políticas, nadie ha sido capaz de llamar por su verdadero nombre a este tema, que por ser delicado no tiene por qué ser tan distinto, pues hay muchos intereses en juego. Invito a alguien a decir las verdades sobre esta cuestión, si es capaz de ello./


























































